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Imagen de Alodia Gosiengfiao, tomada a través de su página en figure.fm

En Kitchen hay una parte en la que Yuichi pregunta a Mikage en qué se fija ella al ver una casa. Al cuestionarle para qué, él continúa: «Para juzgar la casa y a los que viven en ella. Dicen que se puede conocer a la gente viendo su lavabo». Mikage se enamora de la cocina y a partir de eso, se siente en confianza y acepta quedarse en casa de los Tanabe. Creo que algo así pasa con los otaku rooms (habitaciones otaku) y las nerd caves (cuevas nerd) y por eso suelen fascinarnos. Tal como la ropa llega a ser una expresión de nosotros mismos, una habitación puede convertirse en extensión nuestra y ser un punto de encuentro y comunión entre personas que comparten una afición.

A veces sólo es la forma en que acomodamos lo que nos gusta y coleccionamos. Otras se convierte en nuestro santuario, un espacio para relajarnos. Nuestros triunfos y aventuras. Para los demás, una ventana que expone otra idea de nosotros.

¿Qué se necesita para transformar una habitación ordinaria en un otaku room? Algunas consideraciones personales son las siguientes:

 

  • Calidad, no cantidad. Es básico y debemos tenerlo presente en todo momento, pero por desgracia es una de esas cosas que suelen resbalarse de la mente, especialmente  durante las convenciones. ¿De verdad se necesitan en la pared 50 posters de mala calidad de la series de la última temporada? ¿Como quiero que mi cuarto se parezca a los que veo en Culture Japan, voy a comprar cientos de figuritas pirata para que se vea que tengo muchas? No. Y es un no por muchas razones. Al hablar de calidad, quizá la que salta a la vista es que no lo vale, pero la principal es que comprar productos pirata no está bien para mantener la industria de la que somos consumidores. No sólo porque estén mal hechos, sino porque es lo mínimo que podemos hacer por las series que decimos adorar tanto. ¿Puede haber excepciones? Eso es una cuestión personal y delicada. Por ejemplo, yo tengo unas mini figuras de Slam Dunk que compré por debilidad debido al escaso merchandising que hay de la serie. Y lo cierto es que las conservo y probablemente no me deshaga de ellas. Para mí es una caso “shikata ga nai” (no literal pero algo así como “qué se le va a hacer”), porque no tengo muchas opciones aunque está mal. Soy humano. El punto es que si vamos a gastar, hay que hacerlo bien, apoyando lo más posible a nuestros mangakas, cantantes, compositores  y/o estudios favoritos. Esa calidad es un punto extra que lo vale muchísimo. No es cuestión de tener 100 figuras, 300 posters y 500 dvd, sólo se necesita que a uno le guste el refugio que se está construyendo, de la forma más transparente posible.
  • Colores. Tal como lo dicen esos programas de remodelación, cambiar el color de las paredes es la manera más sencilla de renovar una habitación. Y eso de escoger una gama de colores tampoco es descabellado. No más de tres colores bien escogidos y todo resaltará. Por ejemplo, alguien que le guste Dr. Who podría considerar usar blanco y azul; así, aunque tengan posters de Star Wars, Kuroshitsuji o Los Lakers, la habitación seguirá manteniendo una esencia de Dr. Who. Desde luego que no siempre se tiene que escoger el color a base de esto, tampoco se trata de que el cuarto parezca salido de un catálogo de colchas, pero sí hay que tomarlo en cuenta. Si se está rentando y no se pueden pintar las paredes, hay que usar el color que tenemos a nuestra conveniencia, complementándolo. Pinterest, Culture Japan, Youtube, todos esos sitios pueden dar bastante inspiración para saber lo que se quiere y puede lograr.
  •  Figuras. Para algunos tener figuras representa el objetivo principal para que su habitación obtenga el título de otaku room y actualmente no es tan difícil de conseguir porque hay más oferta y oportunidad de encontrar siempre alguna que nos fascine y que esté a nuestro alcance. Desde mi punto de vista, ya no es raro encontrarnos con tiendas físicas o en línea que vendan a un buen precio, cuenten con sistema de apartado y entrega personal o por correo registrado, pero hay que considerar algunas cosas. Lo primero es tener dinero o empezar a ahorrar porque no son baratas. Soy de la opinión que no se necesitan cientos de ellas para lograr una habitación genial y que depende más de nuestros gustos personales. Además, una sobrepoblación de figuras puede acabar en un desperdicio si no se toma en cuenta la distribución, porque terminarán pasando desapercibidas y no se gasta tanto para eso. Igual de importante es que la figura nos hable (no en sentido literal). ¿Me gusta por la pose? ¿Por qué es de mi personaje favorito? ¿Por qué tiene descuento? ¿Me seguirá gustando dentro de uno, dos, cinco años o hasta que muera y deba ser cremada conmigo? Si no se tiene mucho dinero es mejor invertir en una figura que signifique algo más que sólo una buena pose o el personaje de moda. No tiene nada de malo comprar una por estos motivos, pero si escogemos basados en lo que la figura representa para nosotros, creo que aún si sólo tenemos una, conseguiremos sentirnos satisfechos y sonreír cada que la veamos. Otra cosa sobre las figuras (una que a mí también me cuesta) es no obsesionarnos tanto con ellas. Si no nos alcanza para la que nos morimos por tener, no pasa nada, para eso existe ebay y en algún momento la podremos conseguir (con suerte a un precio razonable). Es algo tonto pero aplica la frase de «déjala ir, si es tuya volverá y si no, nunca lo fue». Un consejo extra dentro de este rubro para los padres que quieren hacer un otaku room a sus hijos: A menos que el niño sea lo suficientemente grande para razonar que esa figura no se toca o no tenga manera alguna de alcanzarla, no le pongan ninguna en su habitación. Hay muchas formas de hacer un otaku room para niños y poner figuras coleccionables (o con piezas muy pequeñas) que se pueden quebrar (o tragar) con facilidad, no es una de ellas.

 

Otaku office propiedad de Dieta, tomada a través de Culture Japan.

  • Posters. Es posible que los posters sean la esencia misma de un otaku room y su presencia no debe ser subestimada. Un mal poster, su exceso o mala ubicación pueden deshacer el mejor de los espacios. En lo personal los prefiero dentro de un cuadro porque siento que mejora su presentación y me ayuda a ser selectivo con lo que pongo, pero es cuestión de gustos. También hay que considerar la calidad de los mismos, ya que un poster de buena calidad siempre salta a la luz. Por otra parte, un dibujo hecho por uno mismo o por un amigo, puede dar un toque más artístico. Dicen que una imagen dice más que mil palabras y puede revelar nuestras más grandes pasiones, pero no es lo único. Poner algunas de nuestras frases favoritas también puede ser bastante original y darle personalidad. Finalmente, algo muy básico para quienes viven con sus padres sería evitar aquellas ilustraciones con exceso de fanservice. Yo sé que hay muchos tipos de padres y habrá a quienes no les importe y sepan que sus hijos son jóvenes sanos explorando sus gustos, pero creo que es mejor dejar ciertas cosas a la imaginación. Es tenerles algo de respeto, porque no es que ellos no sepan que ven ese tipo de cosas.
  • Plushies y demás merchandising. Otro tipo de cosas que lucen bien y no son necesariamente caras. Si no tenemos para figuras a escala, aquí podemos encontrar una buena opción para complementar la habitación, ya que podemos usar desde una lata de Coca-Cola, hasta los juguetes de las cadenas de comida rápida e incluso figuras de acción más mainstream o retro. Lo peor que puede pasar es ser llamado hipster por coleccionar cosas así.  En el caso de los plushies y dakimakuras, soy de la opinión que deben usarse a discreción a menos que sean los únicos que entren a la habitación.
  • Abrazar el DIY. El hazlo tú mismo es otra forma de darle un toque muy personal a la habitación y a la vida otaku en general. ¿No puedes costearte un calendario original? Usa tus imágenes favoritas y hazte uno. ¿Te gustaría una espada pero son muy caras? Duh, youtube. Vamos, que si eres pequeño y tus padres te han negado las figuras tajantemente, con un poco de plastilina puedes hacer mínimo unos pokemón (como alguna vez hice yo).
  • Libros, manga y/o videojuegos. Dependiendo de lo que es la base de nuestro entretenimiento, tendremos más manganime, libros o videojuegos y por tanto hay que encontrar un lugar donde consigamos el efecto que queremos dar a nuestra habitación. Yo pienso que es buena idea el sistema de secciones. Es decir, escoger un lugar para los manga y libros; otro para los dvd y los videojuegos. El objetivo debe ser que resalte lo que más nos gusta.  Nuestro pride and joy.
  • Otra cosa a tomar en cuenta es la organización y limpieza, la cual debe recaer en nosotros mismos. No sólo porque una habitación limpia siempre da mejor aspecto, sino porque nadie sabe lo que representa cada cosa excepto nosotros, y sólo nosotros reconocemos todas las piezas de nuestros Gundam. Si a pesar de este miedo a perder piezas no se consigue desvanecer la pereza, hagámoslo por nuestras figuras y demás mercancía valiosa. El polvo es nuestro enemigo mortal y hay que combatirlo tal cual Capitán Levi.

 

Aunque actualmente el término parece aplicarse sólo a las habitaciones “de ensueño” y/o llenas de tanta mercancía que parecen tiendas, no debe olvidarse que en esencia, las habitaciones otaku tratan sobre disfrutar nuestra afición y crear un espacio propio, así que no hay que tomarse tan a pecho nuestra falta de recursos o la envidia. Con un poco de imaginación y paciencia, todos podemos conseguir el otaku room que soñamos, e incluso uno mejor.

Imagen perteneciente al otaku room de Kraster, tomada a través de Culture Japan.