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Opinión sobre Carrie 2026

29 jueves Oct 2026

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Carrie, Carrie 2026, cine, libros, Mike Flanagan, opinión, Prime video, series, Stephen King, terror

Considero mi relación con Stephen King y su obra como un poco graciosa. Por años, mientras crecía en esa burbuja de lo que creía era la “literatura de verdad” y solo por seguir el discurso que conocía, lo menospreciaba. Veía sus libros siempre en el Sanborns y creía que no valía la pena leerlo porque siempre estaban allí en vez de en las “grandes bibliotecas” y no nos lo enseñaban en la escuela.

Un día, noté algo que me cayó como balde de agua fría: muchas de mis películas o teleseries favoritas, se basaban en libros suyos. Recordaba la intro de Eso (“De Stephen King… Eso. Protagonizada por…”) ¿pero Carrie, La niebla, Cementerio de animales, Misery? ¿Todas estas historias también eran de Stephen King? Pese a todo, no se me ocurrió empezar a leerlo. Por suerte, una milagrosa tarde, en aquel canal llamado The Biography Chanel, salió un documental sobre él y lo vi. Y finalmente, las escamas cayeron de mis ojos mientras quedé fascinado por su vida y me replanteé lo que pensaba sobre él como escritor.

Entonces traté de leer algo suyo y por supuesto que el primer libro que se me ocurrió fue Eso. No fue un buen comienzo. Se me hizo muy complicada, yendo de aquí para allá, saltando de personajes todo el tiempo. Aquella vez dejé el libro a la mitad, aunque eventualmente lo terminé en audiolibro. Definitivamente no era como la teleserie. ¡Siguiente!

Quizá, para conocer qué historias me gustarían leer de él, debería conocerlo, no desde lo que ha escrito, sino de lo que él piensa sobre escribir, pensé. Pues Mientras escribo. Ese sí que me encantó. También logró que quisiera leer Carrie, pues solo conocía esta historia por la película de los setenta, la cual me gustaba, me gusta mucho. Es trágica y cruel. Cada que la veo, me siento triste por su final y varias veces deseé que, de alguna forma, Carrie hubiera sobrevivido y fuera libre de iniciar en otra parte, lejos de ese pueblo que le hizo tanto daño. Libro y película de los setenta son diferentes (como toda adaptación), pero creo que la esencia de Carrie sí está allí.

Me sentía mal por Miss Collins y algunos otros (no Billy y Chris) pero al final, como con Eso, el pueblo parecía tener cierta “maldad”, cierta indiferencia ante el dolor ajeno, que uno sentía que, como la pus, debe ser exprimida y limpiada a fondo.

Su madre era otro punto destacable. Aquella mujer, que se supone está a cargo de ti y te debe cuidar, aquí era una fanática religiosa y veía en todo lo femenino un enemigo natural, lo que desembocaba en odio y temor por su hija.

Carrie era sincera, tímida y cuidadosa como un ratoncito, educada de una forma que la dejó indefensa ante la crueldad del mundo ordinario. Cuando conoce actos de bondad, teme estar haciéndose ilusiones y en el momento en que se deja llevar, que suelta estas reservas suyas, ocurre lo peor y se rompe algo en ella. Como una Onryō, no hay vuelta atrás. El resto es destrucción.

Y mueren quienes deben morir y muchos que no. Y sientes que Carrie hizo lo que debía hacer y, al mismo tiempo, que muchos pagaron platos rotos que no les tocaban (¿o quizá sí por inacción?). Una tragedia.

También hay un componente sexual con el que no me quiero meter ahorita.

¿Qué encontró un hombre blanco heterosexual sobre la adolescencia femenina que nos pareció tan fascinante? Desde 1974, esta historia nos sigue persiguiendo y continuamos interpretándola y recontándola.

En octubre de 2026 llegó la más actual de estas interpretaciones, de parte de Prime Video, con guión y dirección de Mike Flanagan. Personalmente, solo lo conozco por Misa de Medianoche, aunque he escuchado cosas buenas de La maldición de Bly Manor y La maldición de Hill House. Vi parte de Doctor Sueño una vez y no me pareció ni buena ni mala. Misa de Medianoche me gustó mucho, aunque tiene sus cosas. Recuerdo que, al verla, sí sentí que tenía este “aire” à la Stephen King. Por eso, creo que tal vez no tengo el panorama completo para hablar sobre si el director tiene una visión específica o no, pero mi percepción es que sí la tiene y busca plasmarla en sus películas y series. Y también, que conoce el estilo de Stephen King y lo maneja muy bien, por lo que su adaptación pintaba positivamente.

En Carrie 2026, Mike Flanagan parece decir algo como “incluso los villanos tienen corazón”, lo cual es muy de estos tiempos. Pero ¿quiénes son los villanos en Carrie?

En esencia, creo que Carrie es una de esas historias de un “villano de una historia mal contada”, ya que, viéndolo desde la perspectiva de aquellos que sobrevivieron los sucesos de la noche del baile, Carrie es la villana porque era una rara con poderes psíquicos que mató a muchas personas. Sin embargo, nosotros, los espectadores, conocemos lo que pasó previo a ese suceso y aunque puedes ver que el desenlace es cruel con muchos, no puedes menos que empatizar con ella. Para los espectadores, las villanas son Chris y Margaret White y el final es trágico porque Carrie es otra víctima más y nadie lo sabrá nunca porque el mundo terminó odiándola y ella terminó muriendo, cuando solo deseaba vivir.

Aunque, si nos ponemos a pensar un poco más, el villano real es el sistema, como siempre. La escuela, por un lado, porque desde su papel no consigue hacer mucho por sus estudiantes a nivel personal. Por otra parte, los padres, porque al ser humanos complejos, con sus propios problemas y traumas o en algunos casos, sin interés real por sus hijos o en paternar, les terminan dejando un buen de carencias emocionales. El pueblo entero, porque parece existir una indiferencia generalizada por estos jóvenes, lo que puede reflejarse en su falta de empatía para con Carrie.

Esta adaptación aborda los dos primeros y se deshace un poco del tercero, pero creo que no los consigue aterrizar bien. Que mueve los eventos a esta época y en formato de serie para actualizar y profundizar en los personajes, pero que, aunque logra un despegue casi perfecto, no consigue que la bajada sea suave.

Aprecié que complejizara el tema del villano. Por una parte, la de Chris, la contraparte de la protagonista. Por otra, sus padres, y como sus circunstancias han criado a esta niña sin válvula de escape que solo espera explotar en alguien. Pero a Margaret White la ponen como una madre medio loca conservadora, pero no sin razones y lo peor es que sus puntos son tan válidos que de un capítulo para otro le tienen que cambiar el chip de qué quiere y por qué, pues de otra forma, no puede tener el final del libro que le toca, sin intentar ganárselo y ni siquiera de manos de quien debía asestar el golpe.

También me gustó como trató el tema de la burocracia escolar. No fue perfecta, pero creo que sí lo aborda un poco mejor que el típico “todos los profesores son unos imbéciles”. Porque te muestra profesores buenos, malos, directivos o consejeros que, aunque quieran solucionar las cosas, están atrapados entre reglas que no les permiten actuar como a veces uno quisiera. Y que también estos engranes del sistema son personas, con sus propios problemas y como esto afecta su labor, para bien y para mal.

Incluso puedo decir que Carrie es encantadora. Sí, no es la “Carrie del libro” pero le dan este entusiasmo por conocer el mundo, tan genuino y libre de prejuicios, que te gana y solo quieres protegerla. Es como Wirt, Dipper o alguno de los héroes de estos tiempos y eso no lo considero malo, pero sí me decepciona que no llevaran a su personaje más allá de eso, porque considero que justamente es aquí donde la serie falla estrepitosamente para lo peor, al quitarle su autonomía y su tragedia.

¿Que cómo hicieron esto? Pues con la inclusión de la amiga loca imaginaria. Y no quiero llamarla así, pero la misma serie se encarga de que eso sea lo único que recuerdes de ella, al ponerla en esta posición todopoderosa, con sus comentarios de “chica cool” y su sonrisita de sabelotodo, que siempre llega en el momento oportuno para Carrie. ¿Quién le enseña a usar sus poderes? La amiga loca imaginaria. ¿Quién la encuentra cuando se pierde? La amiga loca imaginaria. ¿Quién mata a los alumnos y profesores la noche del baile? La amiga loca imaginaria. ¿Quién acaba con Chris y Billy? La amiga loca imaginaria. ¿Quién la salva de la muerte después de que su casa se derrumbara? La amiga loca imaginaria. Carrie no hace nada. Carrie es siempre buena, siempre pura, siempre la víctima, siempre la que debe ser salvada.

¿Por qué esta Carrie no puede ser alguien con matices? Que es buena y que flaquea y que hace atrocidades, deseándolo o no. Fallando como un ícaro. Y que después, cuando sufres por todo lo que pasó, la veas resurgir hacia un nuevo futuro. Viéndola bailar cubierta de sangre, disfrutando del caos, porque es consciente de lo que hizo en el gimnasio y lo que le hizo a su madre, pero también se siente liberada.

El final pudo ser igual sin toda esa tontería de la amiga imaginaria (que no es imaginaria, ¡qué sorpresa!). Incluso pudo mantener la subtrama de la Escuela Xavier para jóvenes superdotados. Pudiste tener el pastel y comértelo también.

La serie iba por buen camino y solo se estrella porque no consigue dar ese golpe que era la tragedia de Carrie. Ella es reducida a alguien a quien solo le pasan las cosas. Y al final se salva y te quedas como: “¿fue un final bueno o malo? Pues fue un final y ya”.

Eso no debería ser así. Deberías sentirte feliz de que saliera viva, por fin libre de vivir la vida como quiere. Y que, al mismo tiempo, sintieras un poco de miedo porque es solo una joven con estos poderes extraordinarios, los cuales, junto con sus emociones de adolescente transicionando a la adultez, sacan lo mejor y peor de ella.

Espero que al menos el señor Stephen King haya quedado satisfecho con esta nueva adaptación, pero a Mike Flanagan, me gustaría preguntarle: ¿qué quería decirnos con ella, ¿cuál es su visión aquí? Es que no consigo verlo bien. Creo que intenta el “incluso los villanos tienen corazón” en varios personajes y el “un villano en una historia mal contada”, pero no se sienten correctos del todo y no para bien. No para la historia de la protagonista, de Carrie.

Sé que están planeadas más temporadas de esta serie y que, al parecer, este es el inicio de un StephenKingverse, conectando varias historias del autor. ¿Por eso esta adaptación se siente tan… meh? ¿tengo que esperar a la segunda o tercera temporada para ver la conclusión y que todo haga sentido? Las temporadas deberían funcionar por sí solas y creo que pudo llevar la historia por nuevos terrenos sin quitarle esta parte de tragedia que, al menos para mí, es la esencia de Carrie. La primera temporada pudo ser el capítulo uno de lo que pensábamos sería lo mismo de siempre de Carrieta White, para que en la segunda y tercera, se nos ofreciera algo nuevo, que pudo ser trágico también o tal vez no, y quizá el ver que por fin esta chica que ha sufrido de bullying desde 1974, puede tener su final feliz, ser el verdadero giro, el mensaje típico, pero de vez en cuando necesario de “no te rindas, hay luz al final del túnel”. Muy acorde a estos tiempos de querer que los bullies paguen por lo que hicieron y que al mismo tiempo las víctimas sean vistas como héroes. Que, en esencia, sí es lo que pasó en la serie, pero muy malogrado.

Pero, como siempre, esto es solo lo yo hubiera querido y lo que yo interpreté y puedo estar equivocado. Me decepcionó y me siento inconforme porque el director ha dicho cosas interesantes en obras pasadas. Porque la adaptación iba por buen camino… y de repente, solo se estrelló.

My So-called consumerist otaku life

20 martes Oct 2026

Posted by bluestratos in Uncategorized

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art, blog, consumismo, opinión, otaku life, politics, sociedad, state sale, venta de estado

En enero tuve la oportunidad de ir a mi primera “venta de estado”. Como en ese entonces no sabía qué era eso, la persona que me llevó junto con sus amigas, me lo explicó así: “cuando alguien se muere y no hay familiares o ellos viven lejos, se contrata a una empresa para que se haga cargo de las cosas de la casa. Entonces abren un día al público para que la gente vaya y compre lo que hay en ella. Todo está a la venta. A nosotras nos gusta ir. Es nuestro pasatiempo”. Otra de mis acompañantes exclamó: “Lo mejor es ir cuando ya casi acaba porque los precios son los mejores”.

La casa a la que llegamos estaba en un buen vecindario. Era pequeña en comparación con sus vecinas, pero sin duda se veía bonita, con una gran cochera y un buen espacio de patio rodeado de árboles. Había nevado el día anterior, por lo que el paisaje se veía como de película navideña.

Mientras entrábamos, una familia salía con dos cajas grandes en los brazos.

Recorrerla se sintió un poco extraño. Olía a humedad y a polvo y pese a ser una casa grande, el interior era sofocante, todo lleno de cosas, sin espacio para que los que lo estábamos allí pudiéramos caminar libremente. Era como un museo en plena hora pico, donde los asistentes agarran las piezas de exhibición casi sin pensarlo (“si te gusta, agárralo antes de que alguien te lo gane”). Pensé en lo poco que significaban para mí las cosas que había allí y lo mucho que (quizás) habían significado para sus dueños.

La cocina era un desastre y no se podía pasar. Había platos sucios y unos recipientes de vidrio con alimentos que tenían etiquetas que decían “aleta de tiburón” u “hongos shitake” escritas a mano. En el sótano había juguetes viejos que seguro nadie tocaba desde hacía años (en esa casa no parecían vivir niños); DVD arrumbados; un cráneo humano bastante realista.

En la habitación principal: muchísima ropa amontonada en la cama; también, como escondidas en un cajón del armario, un montón de tarjetas navideñas de años anteriores enviadas a los dueños. Leí unas cuantas, pensando que pronto las tirarían ¿quién se llevaría eso? Nadie, seguro.

Algunas Playboy en la sala, al lado de las bebidas alcohólicas. Como si fueran parte de un ritual vespertino, esperando ser abiertas y ¿leídas? mientras el lector se tomaba un whisky en las rocas.

El encargado gritaba de tanto en tanto: “¡todo está a la venta, entre más agarre, mejor precio le damos!”

La caza no fue buena: mis acompañantes salieron con una esponja para el baño y una caja de plumas bic azules. Yo, con dos DVD: El Jinete sin cabeza y 2001 una odisea en el espacio.

Uno de mis primeros recuerdos, es de una serie de televisión que se llamaba “Historias extraordinarias”. El capítulo en concreto es sobre un adolescente que conoce a un duende, quien le promete que obtendrá fortuna guardando las cosas que le gustan. El tiempo pasa y el chico, ahora convertido en un anciano vagabundo que vive en su carro y todo lo que tiene son juguetes, juegos de mesa y cosas que le gustaban desde su adolescencia, siente que arruinó su vida siguiendo aquella promesa. Pero en su momento de mayor desesperación, unos sujetos se acercan a él motivados por la curiosidad de las cosas que tiene en su auto y le ofrecen una buena cantidad de dinero por ellas. Mientras el sorprendido protagonista sonríe, la cámara se aleja y la siguiente escena es de una elegante subasta. El viejo viste ahora un esmoquin y está prolijo; su colección, después de todo, sí le dio fortuna, tal como le prometió el duende. Conoce a una mujer hermosa en ese mismo lugar y le invita un trago o algo así. Mientras ambos se marchan, se ve al duende entre el público de la subasta.

¿Había una moraleja en esta historia? Aún me pongo a pensar en eso. El sujeto sí obtuvo fortuna, pero eso no pasó hasta que fue un viejo. En su momento de desesperación por el tiempo perdido, nada parece indicar que el anciano tenga un momento de revelación de cómo juntar su colección valió la pena, salvo el momento en que los otros sujetos se le acercan y se sorprenden al ver tantos “tesoros”. ¿Fue bueno o no que le hiciera caso al duende?

Pese a esta ambigüedad, era mi historia favorita. Había algo en el entusiasmo de los chicos cuando descubren la colección del señor que me fascinaba.

Yo también he terminado juntando las cosas que me gustan. ¿Habrá tenido algo que ver esta historia de mi infancia o solo fue el azar el que me puso en esta posición?

A diferencia del chico convertido en viejo, no hay un momento en el que piense que no ha valido la pena. El One Piece es la colección que hacemos en el camino. Sisifo cargando la roca.

Sin embargo, últimamente me cuestiono cada vez más mi consumo.

¿Qué es lo que colecciono? Mangas, figuras, algunos peluches fabricados con fibras sintéticas; plumas y marcadores. Discos de música y DVD. Cuadernos.

Papel y plástico. Quitándole sentimentalismos, en esencia eso es todo.

Hace unos meses me metí a unos grupos de Facebook de venta de figuras y mangas. Quería vender dos figuras de anime que nunca saqué de su caja y quizá unos viejos mangas que nunca terminé de coleccionar porque la historia no me atrapó. Pero la cantidad de productos a la venta me abrumó. Era lógico que hubiera varios, no sé por qué no lo pensé. Viví tanto en mi burbuja de tiendas en línea, que la cantidad que existían en la vida real no parecía tan grande.

En mi última ida a Japón recuerdo sentir que la cantidad de tiendas BookOff se había triplicado y cierto cansancio y desesperación me invadió después de entrar a dos de ellas y ver la cantidad de mangas, figuras, libros, ropa y demás cosas. Es decir, qué bueno que podamos conseguir objetos que nos gustan y a tan buen precio, pero al mismo tiempo, ¿cómo pueden existir tantas cosas?

¿No coleccionamos todos lo que nos gusta? ¿cuál era la razón de tanta venta?

Bueno, para coleccionar hay que comprar, y obviamente para comprar, alguien tiene que vender. También hay gente que muere o que tiene otras circunstancias.

Por otra parte, también tengo cosas que compré sin pensar mucho en ello. Tan solo cuando llegó Panini a México, recuerdo que sentí que debía apoyar y trataba de comprar todos los mangas que podía. También tengo colecciones incompletas porque no compré los números a tiempo. En las figuras me va un poco mejor, tal vez porque desde el inicio, me puse reglas para comprarlas, aunque aún así he tenido mis tropiezos.

De hecho, hubo un momento en que sentí que ya había llegado mi momento de no tener más. Con el trabajo, no tenía tiempo de ver tanto anime y, por tanto, no seguía a los nuevos personajes que iban saliendo, pero no me importaba. Estaba bien así. Y después pasaron cosas y de repente empecé a comprar figuras de nuevo, aunque ya no con esta “urgencia” que llegué a sentir anteriormente. Mi error actual en las figuras ha sido comprar por sentir que debo comprar. Y si eso me pasa a mí, seguro que les pasa a muchos.

Creo que mi problema es con toda esta rueda consumista en la que parecemos estar inmersos.

Al entrar a Instagram y ver estas hermosas casas y habitaciones, llenas de magia y de las cosas que les gustan a sus dueños, una parte de mí se siente bien de ver cómo se disfruta de las cosas que nos gustan, tal como yo, pero otra parte piensa si en verdad el mundo necesita todas estas cosas que se están creando. La respuesta simple es no, no se necesitan más cosas, pero creo que la imaginación humana tampoco se puede restringir de esta manera. Necesitamos imaginar y crear.

Hace años, mientas iniciaba con mi colección, recuerdo que una noche pensé: “¿por qué compro todo esto? Si me voy de aquí, ¿realmente me llevaré todo? Solo me estoy encerrando en una jaula”.

Supongo que eso no invalida cuánto disfrutaba leyendo o viendo mis cosas, pero también me sentía atrapado en mi propio deseo de tener este espacio que fuera y se sintiera mío.

¿Por qué inicié con la historia de la venta de estado? Porque me puso a pensar en lo subjetivo que es lo importante para alguien. ¿Cómo sería mi propia venta de estado? ¿Los mangas le interesarán a alguien o serán vistos como aquellas tarjetas navideñas, arrinconadas en un cajón? ¿la gente entrará y se sentirá asfixiada entre tantos objetos?

Es fácil pensar que eso no pasará con mis cosas, pero creo que es más común ver que muy pocas conservan o aumentan su valor. No sé, veo como están las ventas en esos grupos de Facebook, en BookOff, en las tiendas en línea y me siento triste.

“Siento que tú o tu mascota estén enfermos, pero la verdad es que nada de tu colección le importa a nadie. Solo te importa a ti”, parecen decir en silencio la falta de comentarios de los posts que veo en estas páginas de venta o la cantidad de cosas que hay en los BookOff.

En Youtube me salen de vez en cuando unos shorts donde le comparten a un sujeto fotos de las herencias que le han dejado a millenials y genz. Colecciones de latas, de muñequitos de cerámica, cucharas, peluches, etc. Eso me hace pensar que esto de las colecciones que “no valen nada”, es algo de siempre. Pongo el “no valen nada” en comillas porque quizá para esos padres o abuelos, coleccionar cucharas fue lo único que les dio un respiro en su cansada vida adulta. Creo que cuando lo ves así, puedes empatizar, porque todos somos similares en ese aspecto. Pero luego veo la situación del mundo en el que estamos y pienso que todo es demasiado sucio, demasiado superficial, que hay demasiado de todo y que yo soy parte del problema.

Mi consumo quizá no se equipara al de los ultra millonarios o de empresas multinacionales (que le pertenecen a millonarios también), pero sigue siendo consumo y cuando (quizá sesgado por el algoritmo) me salen shorts o tiktoks o videos de gente compartiendo sus compras del mes, sus nuevas figuras, sus nuevos mangas o sus nuevos lo que sea que estén vendiendo, me surge un nudo en el estómago que no puedo deshacer, porque me gusta que compartamos aquello que nos gusta, pero también creo que todo consumo tiene consecuencias.

Es tan fácil resetear un videojuego al inicio o a tu última salvada cuando las cosas no van como quieres, pero ese botón no existe en la vida real.

¿Cómo me sentiré yo en mis últimos momentos respecto a mi colección? Siempre que puedo les digo a mi madre y a un mi hermana: “cuando muera, tal y tal cosa deben se cremadas conmigo. Lo demás lo pueden vender o se lo pueden quedar”. Es un poco una broma, un poco en serio. ¿No significa eso que hay cosas más importantes para mí que otras? ¿Entonces por qué compré también lo demás?

La persona que me llevó a la venta de estado falleció hace un mes. Las cosas que estaban en su casa ni siquiera terminaron en una venta de estado porque casi todo se fue a la basura. Sus familiares no querían lidiar con todo eso y era más fácil solo tirarlo, supongo. “Solo tirarlo”.

Si el anciano de Historias extraordinarias, hubiera muerto antes de que aquellos hombres lo encontraran y valuaran su colección, ¿qué habría significado la historia entonces? Quizá sí debió haber un momento en el que el viejo se diera cuenta que su colección valía por lo divertido que fue irla obteniendo y no solo por el dinero que eventualmente le dio. De otra forma, quizá es solo una extraña metáfora del capitalismo y cómo invertir.

Eran los años noventa y la sociedad aún parecía tener algo de optimismo ingenuo. Ahora ya no parece haber lugar para el optimismo o para ser ingenuo.

Sé que soy como Stan Marsh cuando se convierte en un “cínico de mierda”.

“Soy mujer, Mary. Puedo ser tan contradictoria como quiera”. Quizá en esta frase de la Condesa Viuda de Grantham se esconde mi situación: me gusta mi colección y ver como las cosas que nos gustan llenan nuestras vidas. Al mismo tiempo, creo que debo detenerme a pensar qué implica cada cosa que compro y cada cosa que tiro.

Cuando viajo y me quedo fuera de casa, añoro mi espacio y mis cosas, pero mentiría si dijera que no siento cierta “libertad” al no tener nada a lo que aferrarme.

La vida está llena de contradicciones.

¿Vale la pena School Spirits?

06 viernes Feb 2026

Posted by bluestratos in Uncategorized

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Paramount+, reseña, School Spirits, series

Desde hace algunos años hay una serie que tiene un toque a aquellas dirigidas a un público juvenil pero con algo de sobrenatural y misterio de las que ya no hay: School Spirits. Esta historia, creada por Megan y Nate Trinrud y Maria Nguyen, que vio la luz en 2023 de la mano de Paramount+, cuenta con dos temporadas terminadas y actualmente está en emisión la tercera, con 4 capítulos disponibles al momento de escribir esto.

Me sorprende gratamente que, de una serie que se suponía estaba en duda su continuación después de la primera temporada, ahora ya vaya por la tercera y que, aunque no ha sido perfecta, sí ha conseguido mantenerse interesante, reparando algunos de los detalles que, para mí, tuvo la segunda temporada y volviendo un poco más complejo su universo.

Si bien creo que está creciendo un interés por las series juveniles, creo que la mayoría han ido a pararse del lado del romance, como The Summer I turned pretty o Heartstopper. School Spirits sí tiene su toque de romance, claro (es una historia sobre adolescentes, al fin y al cabo) pero su punto fuerte no está allí sino en el misterio. Como un Detective Conan, Misterio a la Orden o Dead Boy Detectives.

Para recapitular, Maddie Nears, interpretada por Peyton List (Tory Nichols de Cobra Kai), es una estudiante de último año de preparatoria, cuya vida da un vuelco cuando descubre que es un fantasma y está atrapada en su escuela, lugar donde ocurrió este su supuesto asesinato. ¿por qué supuesto? Porque el cuerpo de Maddie no ha sido hallado y ella no recuerda qué le pasó, por lo que la primera temporada trata de resolver este misterio. Si bien un poco predecible en algunas cosas, me encantó como se nos fueron presentando los personajes, desde los fantasmas que se vuelven amigos de Maddie, hasta sus amigos y examigos vivos, así como un vistazo a sus vidas y los posibles motivos de cada uno de los vivos para matarla.

El final de la primera temporada fue genial, con una secuencia de qué fue lo que pasó realmente y terminando con la persona que le arrebató su cuerpo yéndose de la ciudad. Buen cliffhanger. Y hubiera quedado así, pero por suerte la renovaron para una segunda temporada que, aunque buena, creo que no está al mismo nivel de la primera.

La segunda temporada arrancó muy bien, pero acelera en algunas cosas que para mi gusto necesitaban más tiempo para que fluyeran orgánicamente, como la relación que Maddie establece con Wallie o como Jannet cambia de bando muy rápido.

En el primer caso, aunque sí se establece que Wallie desarrolla un crush por Maddie, lo cierto es que no parece correspondido pese al beso que hubo en la primera temporada, pues aunque tierno y bien llevado, a Maddie parece olvidársele de un momento a otro (que se entiende, está tratando de averiguar quien la mató y no tiene tiempo para pensar en cosas de sentimientos de ese tipo, especialmente después de lo de Xavier) y en la segunda temporada hay dos interacciones que son muy buenas y si me hubieran dado más momentos así en la primera, un poco más de miradas o anhelo de ambas partes, me habría comprado la última parte de la temporada pasada. En fin, Wallie es mi personaje favorito, así que no juzgaré su felicidad, pero sí me quedó a deber esa trama.

Por otra parte, en el caso de Janet, quien pintaba para ser un personaje más gris, complejo e interesante, lo que sí se estaba consiguiendo al inicio, me la terminan simplificando al final. ¿Cómo es posible que después de una interacción con Simon ya cambia de parecer pese a todo lo que ha pasado y ha hecho y esta oportunidad que se le presentó?… también me quedó a deber esa trama.

Cambiando de tema, la relación entre la serie y la música es otro punto que me gusta mucho, pues desde el opening hasta los temas que van acompañando cada capítulo, ambientan todo con este aire indie cargado de nostalgia. Me recuerda a Life is Strange. La música que suena en tu reproductor o teléfono al caminar por los pasillos de la escuela, el patio, tu habitación. Cuando estás leyendo en la biblioteca, mientras esperas el autobús, cuando miras a través de una ventana o sólo estás pensando, recostado, mirando al vacío y replantándote toda tu existencia. Aunque ya hace tiempo que no estoy en la escuela, esta música me transporta a estos momentos. No a mi época de estudiante en sí, sino a la de los personajes de este mundo. Esas canciones y cómo se relacionan con ciertas escenas, me recuerdan a las canciones que me acompañaron a mí.

Y finalmente, lo que más disfruto y por lo que sin duda sigo regresando a esta serie son los personajes: cada uno de ellos tienen sus puntos fuertes y sus debilidades y sí se van desarrollando conforme va avanzando la historia. Por ejemplo: Maddie tiene esta cosa de querer controlarlo todo y que las cosas salgan a su manera, pero lo que ha vivido hace que, si bien resulte algo fastidiosa por momentos, entiendas por qué actúa así, por lo que no te cae mal por ello; por su parte, Simon es este personaje típico de underdog que se mantiene firme y leal a su amiga/crush con la que su vínculo es tan fuerte que rompe la barrera entre los vivos y muertos, y sin embargo, al final lo que le muestran en video lo hace tomar una decisión que cambia la dinámica entre los dos. Pero si bien la relación de Maddie y Simon es linda, para mí, sin duda, el corazón de la serie se lo llevan Wallie y Charlie.  La verdad creo que al inicio pensaban usar a Wallie sólo como recurso cómico, pero el encanto natural que tiene su actor, Milo Manheim, debió hacer que cambiaran parte de su historia para la segunda, siendo, yo supongo, la razón de por qué su trama romántica parece algo apresurada.

Rhonda, Nicole, Xavier, Claire e incluso los profesores o padres de algunos de los chicos, todos me encantan y forman una pieza del rompecabezas en la vida de Maddie, con sus características buenas y malas, lo que los vuelve muy humanos. Sin duda un ejemplo de cómo cuando tienes personajes interesantes que van desarrollándose con la trama, se crea una buena historia.

De momento, creo que la tercera temporada ha arrancado genial y ha seguido manteniendo el ritmo, poniendo a todos sus personajes a hacer cosas, deshaciéndose de aquellos que, en este punto, sólo entorpecerían el avance de la trama y también se ha contado un poco más de los nuevos personajes, lo cual se agradece porque la temporada pasada sólo los introdujeron y no había mucho que te hiciera interesarte en ellos.

Si tuviera que enlistar los puntos que no me gustan, diría que son las tramas que han dejado abiertas o con una explicación muy simple, el que ya no se mencionan ni ven a algunos profesores y compañeros de escuela que interactuaban en algún momento con el grupo (No pido mucho, sólo algo como lo que hicieron con el Sr. Figueroa, que sí tiene una aparición en el fondo, por lo que ves que, aunque ya no se necesita para la historia, sigue allí) y algunos puntos sobre las reglas de lo que pueden o no hacer los fantasmas, pero en general, cada capítulo es lo suficientemente interesante para que vuelva cada semana por el siguiente e incluso que quiera verlos más de una vez.

Es una lástima no escuchar a más personas hablar de School Spirits pues creo que hacen falta más series así; historias entretenidas que no necesitan un presupuesto descomunal para contarse. No un Stranger Things pero tampoco un Euphoria o Gossip Girl. Una serie que te recuerda qué es estar en la escuela, coexistir con aquellas tribus que se forman allí, convivir con profesores y con amigos o con adultos que no siempre te entienden y que cometen tantos errores como los jóvenes y como todo esto pasa de generación en generación, sin importar que sea alguien de los años 1950 o de los 2020, todo aderezado con un poco misterio.

Se supone que eventualmente harán una novela gráfica y creo que estaría genial que, en ella, se pueda conocer un poco de la vida de cada uno de los fantasmas que habitan Split River y su razón de quedar atrapados en los lugares donde murieron, tanto de los personajes que ya conocemos como de algunos nuevos. Mientras tanto, si me preguntan si vale la pena ver School Spirits yo diría que sí y que ojalá este sea el principio de más series de este estilo, que aquí estaré ansioso por verlas.

De qué hablo cuando hablo de escribir

27 lunes Oct 2025

Posted by bluestratos in Uncategorized

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escribir, escritura, libros, literatura

A diferencia de Hamilton, yo no puedo escribir como si se me acabara el tiempo. Pero lo cierto es que tampoco puedo estar sin escribir. A veces lo dejo, poco o mucho tiempo, pero al final vuelvo a ello.

Hace unos meses, me llegó un correo de wordpress. No tenía tiempo para leerlo bien (¿quién tiene tiempo de revisar realmente su inbox personal?) pero alcancé a leer algo como desactivación. Hice unas cuentas rápidas. Mi empolvado blog tenía más de 10 años existiendo. Mi última entrada, algo floja pero existente, unos dos años. No me lo podían desactivar, ¿o sí? Pero, por otra parte, los blogs ya no son la gran cosa ahora, ¿Y si wordpress dejara de exisir? No quería que este espacio desapareciera. Era mío, después de todo, con todo lo imperfecto y poluto y demás calificativos que puedan ocurrírseme. Y así, medio escribí otra vez. No espero nada más que arrojar estos pensamientos al vacío. My sweet void.Sean leídos o no, pues escribo para mí. Esa es la conclusión a la que puedo llegar ahora.

No tengo la fuerza o interés para hacer video ensayos. Me gusta verlos, pero nada más. Y lo cierto es que aún con todos mis defectos en la escritura, lo que me gusta es escribir. Hay algo mágico en sentir las teclas y convertirlas en texto. En buscar y encontrar la palabra ideal.

Traté de experimentar, de encontrar “algo”. Pocas o muchas veces, también comparto algunas partes de lo que escribieron otros. Escritores a los que admiro o que creo que han escrito sobre ese “algo”. Recién veo más video ensayos donde se comparten fragmentos, pero hace años no eran comunes.  A veces, cuando algo me gusta mucho pero no me salen las palabras para explicarlo bien, creo que compartir un fragmento puede dar una idea sobre lo que quiero decir, como mínimo un: “lean esto, es fantástico”.

Escribir es lo más genial que existe. Que haya personas que puedan formar un texto que haga sentido a algunos, cientos o miles de personas, a través del tiempo, es algo extraordinario.

Lo admiro mucho, desde el fondo de mi corazón.

Cualquiera puede hacerlo y al mismo tiempo, no todos pueden hacerlo. O no quieren hacerlo. O no tienen el talento o la pasión o lo que sea que se necesite para hacer que esa voz salga y sea escuchada. Es cierto que creo que hay libros que valen la pena y libros que quizá no. Hay libros que se deben leer en cierto momento de tu vida o no calan y libros que son simplemente malos. Y también creo que la industria editorial se mueve por ventas y que eso hace que tal o cual historia o autor no obtenga el reconocimiento que merece o lo que sea y al revés.

Últimamente veo tanto contenido que parece existir sólo para ser consumido como papitas fritas. Para ser compartido sólo por ser compartido. Yo también caigo en ello. Pero si algo me queda de entusiasmo, quiero pensar que las cosas caerán en su respectivo lugar en algún momento. No sé, antes sentía que sólo yo quería leer a Austen o Dostoievski y de repente veo ahora que hay muchos que los leen y mucho más que yo. Quiero pensar que un buen autor, independientemente de su evolución como escritor, será siempre un buen autor, así sea leído por una persona. No quiero pensar en los buenos libros que se perderán por todos estos defectos en la industria y de nosotros mismos.

Lo que yo pienso de escribir es algo que quizá sólo me haga clic a mí y es intrascendente para el mundo, pero es en lo que pienso esta noche y no me podía ir a dormir sin dejarlo salir.

En el epílogo de Kitchen, Banana Yoshimoto escribió algo que aún me hace un nudo en la garganta cuando pienso en escribir:

Hace tiempo que escribo porque hay una cosa, solamente una, que quiero decir. Me gustaría seguir escribiendo, sea como sea, hasta que me canse de repetirla.  Este libro es el principio de esa historia obstinada.

When there’s a will, there’s a way. Donde hay voluntad, hay un camino.

Fragmentos de «Idol, Burning» de Rin Usami. Parte I.

27 viernes Jun 2025

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citas, fandom, Idol, Idol Burning, libros, Rin Usami, soledad

Hay tantos tipos de fandom como los hay de fans. Algunos adoran con devoción cada movimiento de su oshi, mientras otros creen que la sensatez los hace verdaderos fans. Existen aquellos que sienten un interés romántico por su oshi pero no les importa nada del trabajo que éste hace y otros que no albergan sentimientos así, pero buscan una conexión directa a través de las redes sociales; personas que disfrutan de toda la información que sale sobre su oshi pero no les importan nada los chismes; aquellos que encuentran su recompensa en apoyar económicamente a su oshi y otros que descubren su valor al formar parte de una comunidad.

Mi ángulo era simplemente tratar de entender a Masaki, como persona y como artista. Quería ver el mundo a través de sus ojos.

¿Cuándo empecé a sentirme así? Revisé mis entradas en el blog y la respuesta apareció cerca de un mes después de mi primer concierto de Maza Maza, el año pasado. Posteé una aparición que tuvo en la radio, de la cual hubo cierta demanda por el contenido, pues solo se transmitió localmente, por lo que fue la quinta o sexta entrada más leída de mi blog.

¡Buenos días! ¿Alcanzaron a escuchar a mi oshi ayer en la radio? Fue un gran segmento, pero como escuché que solo lo transmitieron en la región de Kanagawa, trascribiré algunas de las partes que me parecieron más interesantes para aquellos de ustedes que no tuvieron la oportunidad de escucharlo. Esta es su respuesta a la pregunta “¿Cuál fue tu primera impresión de la industria?” El texto en rojo es del locutor, Imamura, y el azul, de Masaki.

“Nada buena…”

“Ahora en verdad quiero saber. ¡Vamos, confiesa, sácatelo del pecho!”

“Lo recuerdo claramente. Fue en mi quinto cumpleaños y mi mamá me dijo: ‹‹Vamos a ir al estudio, saldrás en televisión››. De la nada. Así que me lleva a este set y es como un sueño. Hay un cielo azul con nubes y un arcoíris de colores pastel, pero offstage, en la parte detrás del escenario, todo está oscurísimo, negro. Y mi mamá está allí, detrás de todo este equipo, con un vestido de pata de gallo, haciendo esto… agitando sus manos por debajo de su pecho. Solo está a cuatro metros de distancia, pero parece que se está despidiendo de mí.

Estoy a punto de echarme a llorar, pero entonces esta gran botarga de oso viene hacia mí y hace así, ¿ves?”

“Oh — SHUWATCH, ¿cómo Ultraman? No haré la pose porque estamos en la radio.”

“Ups. (Risas.) Entonces el oso está haciendo la pose y me mira con sus brillantes ojos negros. Y quiero llorar, pero no lo hago. Me río. Puedo ver mi sonrisa reflejada en los ojos del oso y es perfecta. Y a partir de ese momento, el oso sigue haciendo esa pose para hacerme reír. Y es allí cuando pienso: ‹‹oh, okey, nadie puede ver si tu sonrisa es falsa. Nadie puede ver cómo me siento››”

“¿A los cinco años?”

“Sí, tenía cinco”

“Eso es muy cínico (Risas.)”

“Es decir, me llegan cartas, de estos chicos diciendo, he sido tu fan desde hace tantos años, desde que tenía esta edad, o contándome todo acerca de sí mismos, cómo van sus vidas. Y lo aprecio, de verdad, es solo que hay… esta barrera, ¿sabes?

“¿Cómo podrían entender? No es como que puedan llegar a verte en su totalidad, Masaki.”

“Pero la gente que está a tu alrededor tampoco puede hacerlo. No importa con quien hables. Siempre estoy como: ‹‹Wow, acaba de asentir a lo que dije y no tiene ni idea de a qué me refiero››”

“Espera, ¿estás hablando sobre mí?”

“No me refiero a e… okey, quizá sí. Eres bueno diciéndole a la gente lo que quiere oír”

“No puedo creer que hayas dicho eso. Yo siempre hablo en serio, el 100 por ciento de las veces. (Risas.)”

“Lo siento. (Risas.) Pero en serio, quizá por eso escribo letras de canciones y esas cosas. Esperando que haya alguien allá fuera que lo entienda. Ver a través de mí. ¿Por qué más me podría en el ojo público?”

Amigos, por fin entiendo eso de tener el corazón en la garganta. Como sabrán, pues ya lo he escrito aquí, la primera vez que vi a mi oshi en vivo, fue cuando él tenía doce años, por lo que quizá me interesa especialmente cuando habla de sus épocas de actor infantil. Atrae tan fuertemente a la gente hacia él y aun así, al mismo tiempo, hay algo en él que nos mantiene alejados. Quiero ver el mundo que él ve, sentir lo que él siente—lo que él insiste que “nadie comprende”. Incluso si me lleva años, incluso si nunca lo “comprendo” por completo. Él tiene ese efecto en la gente. Es su superpoder.

Usami, R. (2022). Idol, Burning (A. Yoneda, Trad.). HarperVia.

Nota: Esta traducción en español es mía, tomada del libro en inglés, por lo que es bastante escueta, pero espero haber conseguido, aunque sea un poco, que se plasmara la idea del original, tanto como una traducción puede hacerlo.

Fragmentos de «El Poder del Perro» de Thomas Savage

28 miércoles May 2025

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citas, El Poder del Perro, libros, Thomas Savage

Padre, pensó Johnny. Dios mío, qué palabra, qué responsabilidad. Tomó los dibujos. Eran diez, todos de las raíces de plantas cerca del río. Johnny cerró los ojos y se lamió los labios. ¡Cómo le recordaban, en su excelencia, a sus propios y pobres dibujos!

-Estoy profundamente orgulloso -dijo Johnny-. A mí jamás me salieron tan bien.

-Usted me enseñó -dijo Peter. Cuando se fue, Johnny giró el rostro hacia la pared. De modo que el muchacho lo sabía, o lo había oído; en caso contrario, ¿por qué otra razón habría traído esos regalos, si no era por lástima?

Durante el año siguiente, no bebió. Ya no cantaba; la piel de la cara se le estaba aflojando y sus ojos no invitaban a compartir intimidades. Hablaba con pocos y ya nadie lo llamaba Johnny. Una tarde de otoño, cuando ya casi era de noche, y el aire llevaba un fuerte olor a nieve, Johnny regresó de un viaje que había hecho a las colinas que estaban detrás del pueblo. Había asistido a una mujer en el parto de un niño muerto.

Un niño muy pero muy afortunado, pensó. Un alma que jamás fracasaría, jamás se encogería de miedo ante el inexorable principio natural: que los fuertes destruyen a los débiles. Cuando estaba desplanzándose hacia allí en su viejo coche de motor Ford bajó la mirada desde la cima de la colina y vio el polvo que generaban las calesas y los viejos y macilentos caballos montados por los indios expulsados de las últimas tierras que les quedaban en el valle: treinta familias, rumbo a la reserva, convertidos en huéspedes del Gobierno, en destinatarios de una beneficencia mezquina. Así hacen los fuertes con los débiles. A algunos les aplican un tratamiento especial.

Savage, T. (2021). El poder del perro (E. Hojman, Trad.). Alianza Editorial.

¿Reo me arruinó a Nagi?

25 domingo May 2025

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anime, Bluelock, Nagi, NagixIsagi, NagixReo, opinión, otaku, Reo

Esta es la pregunta que me hago constantemente sin querer desde hace unos meses. Yo shipeo como cualquier otra persona, pero he de admitir que este par nunca fue de mi complacencia. Me gustó cuando Nagi despertó su curiosidad en el futbol por Isagi y cómo posteriormente decidió seguirle y dejar a Reo, buscando seguir este interés, por lo que no es de extrañar que, en cuestiones de shipping, yo fuera más del NagixIsagi. Aunque esto no significa que me desagradara Reo ni mucho menos, al contrario, por fin Reo pintaba como un personaje al que seguir. En mi mente, suponía que la línea del canon seguiría algo así: Reo es dejado de lado por Nagi; Reo descubre su propia forma de juego, egoísmo y deseo de ganar; Reo ya no necesita de Nagi, lo que al final y cuando ninguno de los dos lo busca, vuelven a ser amigos, pero con esta nueva rivalidad descubierta. Reo no busca hacer de Nagi el No. 1 sino vencerlo y Nagi ve que este Reo es un rival por vencer, el amigo que lo inició en el futbol. Sus caminos serían como las líneas paralelas que pueden acercarse mucho, pero no se tocan jamás.

Reo apuntaba al tipo de personaje que no suele interesarme porque viene de una familia privilegiada y su backstoy era floja. ¿Por qué debía de apoyar a un chico rico que parece querer jugar futbol sólo por capricho? ¿El primer tesoro que encuentra por sí mismo? Patrañas, nepobaby. Sin embargo, si más bien su historia me tendría que mostrar que el venir de una posición que te da todas las posibilidades para ser el mejor jugador, no da como resultado automático al mejor jugador porque faltan ciertos factores, un “algo” que Reo no tiene, la cosa cambia, es más interesante y me dan ganas de conocer esta historia. Y si al final, la búsqueda de ese “algo” termina siendo ganarle a Nagi, “el prodigio” que lo desechó, el arco se completa y me deja una buena sensación.

Pero esto no pasó y aunque admito que era divertido ver a Reo en su drama de ruptura amorosa y lo animaba en silencio pensando: “date cuenta Reo, lo que debes hacer es deshacerte de ese sentimiento y encontrarte, encuentra tu camino ninja”, la verdad es que poco a poco me desesperaba más su historia y la de Nagi, por lo que cuando este último quedó fuera de la liga Neo Egoísta, un sentimiento de “por fin”, fue lo único que se me vino a la mente.

Mientras los edits de las redes sociales apuntaban a que esto fue un error, que no podía ser, que Nagi debía volver (que volverá, no nos hagamos los dramáticos. Ojalá quedara así, pero pues que es obvio que no lo será), yo sólo podía pensar: “ya callénse, ¿no ven que esto era justo lo que Nagi necesitaba?”

¿Cómo llegué a este punto? ¿Por qué un personaje que era de mis favoritos acabó desesperándome tanto?

Aunque lo intenté, no pude pasar del primer tomo del spin-off. Esto antes hubiera sido como un sueño: toda una historia centrada en uno de mis personajes favoritos. Pero ahora que la tenía, la encontraba tediosa, cursi, sin nada que me hiciera querer seguirla, más que la parte en la que Ego le da el sermón a Nagi sobre que no entiende su ego, pues esto puede mostrar el camino al nuevo Nagi. Pero por parte de Reo, siguía viendo lo mismo: alguien que tiene todo demasiado fácil y sin trabas. En este caso, el Reo de Bluelock es más interesante en su ausencia de historia porque tu imaginación rellena los huecos.

Y, aunque al inicio no lo quisiera admitir, al preguntarme qué había pasado con mi No. 1, mi cerebro me ponía la cara de ese personaje de pelo morado.

Para mí, Nagi era este tipo de genio al que uno siempre envidia en silencio porque tiene todo lo que uno no tiene: físico, destreza, carisma, incluso suerte. Pero que curiosamente no tiene pasión y eso también es importante para ser el No. 1 en algo. Sin embargo, gracias el azar o destino, conoce al que le despierta esta pasión por el futbol (Isagi) que no es quien se supone sería esa persona (Reo). Y al seguir este interés se encuentra desarrollando el potencial que tenía para ser el No. 1, siendo uno de los rivales principales del protagonista. El genio oculto que sigue su propio camino, siempre inalcanzable.

Creo que esta caída de gracia se debió a la disparidad entre lo que esperaba de ambos personajes y lo que terminó ocurriendo en la historia, al menos hasta el último capítulo disponible. Tengo mis temas con otros personajes también, pero en el caso de Nagi me dolió más porque usualmente este tipo de coprotagonistas es de mis favoritos. Y como ya lo quería desde el inicio y he gastado en merchadising de él, ahora me siento algo estafado.

Así deben sentirse las personas que siguen a un idol que después se descubre no era el tipo de persona que se pensaba.

Pero esto me levanta un montón de nuevas dudas.

¿Qué hace que una historia siga siendo interesante o buena, aunque lo que ves o lees no te guste?

Yo quiero al mundo de Harry Potter, pero puedo ver muchas cosas en esa historia que no me gustan. El Harry del libro 1 al 3 lo quiero mucho, pero del 4 al 7, me desespera bastante. Ni hablemos de la autora. Y aun así es “mi Jarrito”.

A Bluelock lo empecé a ver por casualidad y para tener algo de fondo en la tv, pero cuando menos me di cuenta, lo estaba siguiendo en serio, al punto de que cuando terminó la primera temporada del anime, me seguí directo al manga desde el inicio… y el arco de la sub-20… uff, fue una pasada. Recuerdo estarlo leyendo sin poder parar, en medio del transporte, entre las fiestas, absorbido por la historia.

Entonces llegó la parte de la liga Neo Egoísta y se empezó a perder el encanto. No digo que todo en ella sea malo, pero terminé decepcionado. Ni siquiera seguí la historia capítulo a capítulo porque o me desesperaba o me aburría o algo no cuajaba. La parte en la que Nagi no queda seleccionado, lo considero de lo mejor y esto quizá se debe a que el personaje que ahora es Nagi, ya no me convence y por eso más que nunca, deseo que esta salida me ayude a recuperar lo que me gustaba de él, aunque no sea de la forma en la que la imaginé.

Cuando uno piensa: “Mejor luego me echo un resumen” “mejor lo leo ya que esté completo el arco, tal vez lo que me hace falta es leerlo de corrido”, ¿no es acaso que la historia ya perdió su flama?

Tal vez algo le pasó al mangaka.

Esto ya ha causado debates antes, ¿no? En esta época en la que las redes sociales le dan feedback inmediato a los creadores, estos terminan o cediendo a las demandas populares del fandom o siguiendo su visión y recibir el backlash.

Entonces, lo que hasta el momento ha contado de Nagi y ahora invariablemente de Reo, ¿a cuál de estas dos líneas pertenece? ¿Cedió al fandom y volvió el camino de estos dos personajes aburrida y ahora, en un intento por recuperarlos, realizó esta acción? ¿O sigue su visión desde el inicio y sólo yo no estoy conforme? Tal vez estoy demasiado cerca de la historia y sólo viéndola a la distancia, pueda comprender todo esto.

Tal vez soy muy cuadrado en lo que espero recibir de las historias que consumo y de mis personajes favoritos y cuando algo se sale de mis estándares, termino así.

Supongo que no sería la primera vez.

De momento, me siento estafado con Nagi y la imagen que me viene a la mente al pensar por qué, es la cara de Reo.

Lamentablemente.

The First Slam Dunk: Menos spokon, más drama. Primera parte.

29 sábado Jul 2023

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anime, InoueTakehiko, reseña, TheFirstSlamDunk

¿Qué tienen en común la última película de Evangelion y la recién estrenada en México The First Slam Dunk? Además de que ambas tienen una buena parte de su fandom desde hace más de veinte años en esta tierra, considero que, en ambas, los autores, por la primera, Hideaki Anno y por la otra, el gran Takehiko Inoue, toman una de sus obras más icónicas, de las que tienen voz propia con el público, y las eligen para decir algo más. Algo que tal vez muchos de nosotros no esperábamos o no nos imaginábamos que podía decirse con estas obras.

Ahora, más que nunca, creo que hay historias que sólo se pueden contar con la fuerza de la juventud e historias que sólo la perspectiva del tiempo te puede dar.

Al ver Evangelion: 3.0+1.0 Thrice Upon a Time, creo que el consenso general que tuvimos todos es que Hideaki Anno, por fin había ido al psicólogo y había resuelto muchas cosas gracias a ello. Y que en esta última película se reflejaba esto. En el anime de los años noventa, la visión de Anno era la de Shinji, con todo su resentimiento y dudas. Pero ahora, veinte años más tarde, cuando ya tiene la edad de su padre y puede ver las cosas desde la perspectiva de éste, la historia de los personajes se ve y siente de forma distinta. The First Slam Dunk tiene algo de esto, porque Inoue Takehiko Sensei parece que también se siente lejos de Hanamichi Sakuragi, no es alguien con quien se puede conectar ya, mucho menos con Rukawa. Y para traer de vuelta a Slam Dunk, debía contar algo diferente, mostrarnos otra faceta de sí mismo y de Slam Dunk y sintió que sólo con Ryota Miyagi podía logarlo.

Es una historia de ritmo lento, muy japonés. Inoue Takehiko Sensei nos pide enfocarnos en momentos de silencio, en paisajes naturales y de lo cotidiano. Nos pide dejar que el partido de basketball sea un elemento secundario y escuchemos el llanto silencioso de Miyagi y su familia mientras lidian por una pérdida que no saben cómo superar.

The First Slam Dunk no es sobre basketball, sino sobre el duelo.

Este es su fuerte y su debilidad (como spokon, al menos).

Narrativamente hablando, está más cerca de una película como Se Levanta el Viento, de Hayao Miyazaki, o Your Name, de Makoto Shinkai, que de una historia deportiva. Ojo, con esto no estoy diciendo que sea mala película. De hecho, es muy buena. Pero una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

Creo que deja sentimientos encontrados, al menos para mí.

Yo soy fan, tanto del anime como del manga. Puedo ver anime y leer manga de muchos géneros y darle a cada una su lugar. Incluso, me digo a mí mismo que soy bastante objetivo, pero Slam Dunk brilla siempre. Por este motivo, no puedo saber qué se siente ver la película sin contexto, pero sí sé que sin importar lo que diga o piense, tengo expectativas. Y las expectativas son peligrosas. Para gente como yo, que hemos esperado ver el partido de Shohoku contra Sannoh animado desde no sé cuánto, que hemos soñado con ello, le hemos dado voces y animación en nuestros corazones (“Imagínate ver los partidos de las nacionales con la calidad de Kimetsu o de Attack on Titan, sería una pasada”), casi sin importar lo qué nos pongas enfrente con Slam Dunk, nos lo comeremos y diremos que está bueno. Y este caso no es la excepción. Y no creo estar dejándome llevar ni por la nostalgia o por el fanatismo para decir que es así, que es muy buena… pero.

Pero.

Si se está esperando ver que el partido de Shohoku contra Sannoh sea intenso y te tenga al filo del asiento, esta película no es así. Hay momentos, más que nada al final, donde sí hay algo de dinamismo y es hermoso, pero dura sólo unos segundos.

Si se está esperando que Sannoh imponga presencia, mi percepción es que no lo consigue.

Si se está esperando que Sakuragi, Rukawa, Akagi, Mitsui, Kogure o Sawakita, tengan sus momentos de gloria, esta no es esa película. Hay pequeños momentos donde se enfocan en sus historias, pero considero que más que nada, sirven para dar contexto al público nuevo. Como dije anteriormente, esta es la historia del duelo que viven Miyagi y su familia y, como tal, se vive el juego, en su mayoría, desde su punto de vista.

Si estás esperando ver momentos icónicos del manga, hay algunos, sí, pero tampoco esperes ver todos. E incluso me atrevo a decir que hay uno o dos a los que les falta carga emocional. De nuevo, creo que esto es en parte porque la historia se centra en Miyagi, así que, pues lo que no es importante para Ryota, no es importante para la película. Uno de los más importantes y que saca la lagrimita para los fans, sí está. Eso sí, no creo que cause el mismo impacto si no has leído el manga o al menos visto el anime, porque en el transcurso de la película, te das cuenta de que Sakuragi y Rukawa no se llevan bien, pero no la evolución que tuvo su relación para llegar a ese momento culminante durante este partido.

The First Slam Dunk funciona tanto para un público nuevo como para los que conocemos la leyenda, porque no nos cuenta el partido de Shohoku contra Sannoh, sino la historia detrás de Ryota Miyagi y eso es nuevo para todos. Y, especialmente, lo que te muestra como importante del basketball, no es el partido en sí, sino las sensaciones que deja y cómo te conecta con otros.

Tengo un sabor agridulce al salir de la sala de cine. Me gustó mucho y, al mismo tiempo, siento que le faltaron cinco horas para narrar todo lo que debía decirse de este partido. Porque el partido sí me quedó a deber. Porque no me decepcionó, pero faltó algo.

Me siento como Anya Taylor-Joy en la película El Menú, donde todos los comensales comen cosas gourmet y yo sólo quiero una buena hamburguesa.

Hay historias que sólo la perspectiva del tiempo te puede dar. No eres el mismo a los 20 años que a los 53. En japonés, hay una palabra para describir la belleza de lo efímero, aware, me parece que es. Esta película es lo que muestra, el aware. Y eso es hermoso y triste e incompleto, lo cual es aware al mismo tiempo. Esto es lo que saco de todo esto. Elijo ver The First Slam Dunk como una parte que Inoue Takehiko Sensei nos quiso mostrar de sí mismo y de cómo ve la vida ahora.

Creo que la esencia de The First Slam Dunk y lo que nos narra está sintetizado en esta frase que escribió para Illustratios 2:

“Nada ha cambiado desde que era un niño dibujando en la parte trasera de las hojas del periódico, por lo que, si mis dibujos pueden traer felicidad a alguien, eso me hace feliz.

Es mi única motivación”

Tokyo Babylon, de CLAMP

14 lunes Nov 2016

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clamp, manga, reseña, review, tokyo babylon

fullsizerender

Subaru Sumeragi es el décimo tercer heredero del clan Sumeragi, una antigua familia de onmyouji que se encarga de proteger Japón. Vive solo, aunque su hermana gemela Hokuto está literalmente a un departamento de distancia y ambos frecuentan al veterinario Seishirou Sakurazuka, quien asegura se enamoró de Subaru a primera vista. Juntos se enfrentarán a los espíritus que invaden Tokyo; todo mientras Subaru trata de recordar una vieja promesa.

 

Hace tanto que me sé esta historia de memoria que es raro decir que nunca he leído el manga realmente. Pero la semana pasada no pude contener mi sorpresa al encontrarme con este tomo. Y qué puedo decir, no hay mejor Clamp que el clásico Clamp, con aquellas historias que enamoraron a toda una generación. Para muchos Magic Knight Rayearth fue el inicio de ese romance, pero RG Veda, Tokyo Babylon y X/1999 serían el golpe fulminante para que, por mucho tiempo, ninguna otra historia “shoujo” nos hiciera sentir tanto por sus personajes.

En cuestión de historia, es el Clamp del me enamoré. La historia se expone como una simple serie de exorcistas y presenta a sus personajes rápidamente y con naturalidad, pero acompañado del dibujo, te queda claro que hay mucho más en el fondo de lo que se presenta. Por ejemplo, al inicio Seishirou aparece con traje gris claro bajo su bata blanca de veterinario, de sonrisa amable y si bien se explica que pertenece al clan Sakurazuka, él asegura que no tiene ningún tipo de poder paranormal. Sin embargo, al final del primer capítulo hay un momento donde la mitad de su rostro se ve ensombrecido y su sonrisa no es igual a la que nos presentaron al inicio. Conforme van pasando las páginas, no sólo esta dualidad en Seishirou se precia en su sombra, sino también en los colores que viste. Es sólo un momento, un detalle, pero desde allí la historia demuestra que este personaje es más de lo que aparenta.

Sobre el dibujo debo decir que se nota que es de los primeros trabajos de Clamp, no sólo porque el estilo varía un poco, sino también por el trazo. Predominan los tonos oscuros, quizá porque los casos suelen transcurrir de noche o para imprimirle una sensación extra de misterio, lo cual creo que funciona. Los personajes jóvenes tienen esa belleza ambigua inconfundible, con ojos más grandes y expresivos que los adultos. Mientras que éstos son característicos del cuarteto, altos, delgados, de rostro afilado y ojos alargados; Los hombres con anchos hombros y mujeres voluptuosas. En el mismo tomo se puede observar la evolución del estilo y presentarnos elementos que eventualmente se transformarían en parte de su sello.

Igualmente aplaudo la traducción, la cual fluye muy bien y no detecté ningún error, si bien tuve un pequeño detalle con ella, más por cuestión personal que el que sea un error mismo. Conserva palabras clave en su forma original (por ejemplo, la forma que tiene Subaru para exorcizar) y hay pequeñas aclaraciones cuando son necesarias.

El tomo incluye 3 volúmenes, de los cuales únicamente una de las historias es la que puede sentirse desfasada del paso del tiempo, pues involucra bípers, el año de nacimiento de los personajes y maldiciones a través de una línea telefónica grupal. Por si fuera poco, también mencionan la conocidísima leyenda de que el mundo se acabaría en 1999, lo que para el desarrollo de la historia a futuro ya nos daba pistas sobre X. En fin, todo un viaje a los 90s.

Tiempo atrás una revista (no recuerdo el nombre pero era mexicana) se refirió a Tokyo Babylon como el prólogo de X1999 y no puedo estar más de acuerdo, pues además de desarrollarse en el mismo mundo y narrar la historia de algunos de los personajes más importantes de X, te va adentrando al mundo de este Tokyo tan normal y que al mismo tiempo sucumbe no sólo ante espíritus sino ante sus propios deseos egoístas, los cuales, tal cual la historia de la torre de Babel, no hará otra cosa sino llevarla hacia su propia destrucción.

Tokyo Babylon. Clamp Classic collection.

Editorial: Kamite

Con sobrecubierta y una hoja a color. Incluye poster tamaño doble carta.

422 páginas.

Precio en México: $280.00

Qué estoy haciendo estos días

23 sábado Abr 2016

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19 days, anime, Digimon Tri, Hinunaka no Ryuusei, manga, opinión, Sailor Moon

Dipper

Actualmente leyendo Hirunaka no Ryuusei de Yamamori Mika, el cual estoy disfrutando. No suelo ser partidario de relaciones profesorxestudiante pero creo que este título ha manejado muy bien dicha relación. El profesor es carismático y entiende bien la situación en la que está y lo que implica, mientras la protagonista explora en este primer amor suyo que no puede esperar lo que su amigos tienen, con todas las frustraciones y conflictos que eso conlleva. El resto de los personajes es divertido, especialmente Yuyuka-chan, quien creo que junto a Mamura son los personajes que más me han gustado. El estilo del dibujo es simple y atractivo, realmente disfruto las poses de los personajes y que la ropa que usan expresa muy bien su personalidad.

19 Days de Old Xian (manhwa). Podría pasarme todo el día viendo el estilo de este autor/autora. Sus ilustraciones me fascinan. El estilo es muy estilizado, con personajes altos y delgados, todos atractivos. También me gusta mucho como compone las escenas y utiliza el color, claro y sin recargar las sombras. En general es muy cómica, con dos amigos de la infancia que se reencuentran después de algunos años. Jian Yi, bastante relajado aunque con un pasado triste y que está completamente interesado románticamente en el otro, Zhan Zheng Xi, el tipo serio, bueno en los deportes y popular entre las chicas, pero al que no le importa nada más que jugar videojuegos y leer manga. La temática es BL y la narración es linear, contando un chiste entre como Jian Ji demuestra su interés y como es rechazado por Xi al final. Sin embargo no se queda sólo en comedia, ya que además de la tensión romántica poco a poco se van construyendo momentos muy buenos entre ambos personajes, lo que al final seguro los llevará a estar en una relación. Otra cosa que noté es que los otros dos personajes que se presentan se parecen a Rukawa y Sakuragi, pero puedo ser sólo yo obsesionado con esta serie.

 

En cuanto a anime, apenas me estoy poniendo al corriente con Haikyuu, lo cual es la razón de que aunque me haya fascinado desde que la vi por primera vez, no la tomara en cuenta dentro de mis favoritos del año. Tengo que verla completa para saber si mantiene lo que me gusta o se derrumba, porque si no puedo terminar como con Oreimo.

Otra de las series que pienso iniciar es One Punch Man, aprovechando que el manga empezará a circular en mayo por estos rumbos. Estoy seguro que me gustará y la única razón de no haberla visto antes fue la falta de tiempo.

La verdadera sorpresa ha sido Sailor Moon Crystal (temporada 3). Y es que no lo veía venir ya que la primera temporada me aburrió a morir y ni siquiera le habría dado otra oportunidad sino es porque duh, Haruka y Michiru, cuya interacción ha sido de mis favoritas en todo el anime. En una noche de depresión vi el primer episodio y… me gustó. La he seguido viendo y… wow, parece que en verdad han sabido aprender de sus errores. Porque la primera temporada (no he visto la segunda pero seguro está igual) en verdad fue mala. Quise creer en ella por todo eso del aniversario de la serie y que sería una versión más “seria”, fiel al manga y no presentaría exceso de relleno (ya no estoy para series con más de 26 episodios), pero el resultado fue desastroso: música horrible, animación de la patada, con interacciones acartonadas, sin fluidez, no te crees nada, las transformaciones en 3D. Y esto, al menos en lo que va de la temporada 3, es lo que han mejorado. La música por fin parece acompañar la serie y no una excusa para vender discos a costa de Sailor Moon. Especialmente me ha gustado el ending, que si bien podría parecer muy dramático y con aire de shoujo a lo Lady Oscar, creo que les queda a Haruka y Michiru. Además que eso es justamente lo que le aplaudo al ending, no es sobre la princesa de la Luna y el príncipe de la Tierra. El opening es sobre las Sailor Scouts y el ending es sobre estas dos nuevas Sailor Scouts. Asimismo la interacción entre las chicas por fin se siente real, al fin siento que son amigas de verdad (aunque quizá es así porque no terminé la primera parte y al iniciar esta tercera mi cerebro ha rellenado los huecos con la versión de los 90’s). Vamos, que hasta Mamoru no me ha sacado de quicio (aunque puede ser la depresión hablando).

Digimon Adventure Tri. Esta sí que ha sido una buena adaptación y no puedo esperar para los nuevos episodios. Han sabido recontar la historia y dejar buenas preguntas para ser respondidas en el futuro. Espero hablar con más profundidad de Digimon después, así que sólo comentaré que pese a mis bajas expectativas supieron callarme. Tiene todo lo que amo de Digimon Adventure y expande y/o actualiza los elementos correctos para estos tiempos. También  diré que en verdad me dolió lo de Kouji Wada porque algo que siempre me ha gustado de Digimon es su música y este señor tenía una voz que realmente iluminaba mi día. Los openings y endings de distintas temporadas de Digimon están y estarán por siempre en mi reproductor de música (y en mi mente, claro).

 

Como actualmente veo las series de temporada hasta que finalizan, no hay mucho más que agregar, salvo que entre los títulos que empezaré están: Bungo Stray Dogs, Joker Game, Tanaka-kun wa Itsumo Kedaruge y Gundam Unicorn Re:0096.

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