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Desde hace algunos años hay una serie que tiene un toque a aquellas dirigidas a un público juvenil pero con algo de sobrenatural y misterio de las que ya no hay: School Spirits. Esta historia, creada por Megan y Nate Trinrud y Maria Nguyen, que vio la luz en 2023 de la mano de Paramount+, cuenta con dos temporadas terminadas y actualmente está en emisión la tercera, con 4 capítulos disponibles al momento de escribir esto.
Me sorprende gratamente que, de una serie que se suponía estaba en duda su continuación después de la primera temporada, ahora ya vaya por la tercera y que, aunque no ha sido perfecta, sí ha conseguido mantenerse interesante, reparando algunos de los detalles que, para mí, tuvo la segunda temporada y volviendo un poco más complejo su universo.
Si bien creo que está creciendo un interés por las series juveniles, creo que la mayoría han ido a pararse del lado del romance, como The Summer I turned pretty o Heartstopper. School Spirits sí tiene su toque de romance, claro (es una historia sobre adolescentes, al fin y al cabo) pero su punto fuerte no está allí sino en el misterio. Como un Detective Conan, Misterio a la Orden o Dead Boy Detectives.
Para recapitular, Maddie Nears, interpretada por Peyton List (Tory Nichols de Cobra Kai), es una estudiante de último año de preparatoria, cuya vida da un vuelco cuando descubre que es un fantasma y está atrapada en su escuela, lugar donde ocurrió este su supuesto asesinato. ¿por qué supuesto? Porque el cuerpo de Maddie no ha sido hallado y ella no recuerda qué le pasó, por lo que la primera temporada trata de resolver este misterio. Si bien un poco predecible en algunas cosas, me encantó como se nos fueron presentando los personajes, desde los fantasmas que se vuelven amigos de Maddie, hasta sus amigos y examigos vivos, así como un vistazo a sus vidas y los posibles motivos de cada uno de los vivos para matarla.
El final de la primera temporada fue genial, con una secuencia de qué fue lo que pasó realmente y terminando con la persona que le arrebató su cuerpo yéndose de la ciudad. Buen cliffhanger. Y hubiera quedado así, pero por suerte la renovaron para una segunda temporada que, aunque buena, creo que no está al mismo nivel de la primera.
La segunda temporada arrancó muy bien, pero acelera en algunas cosas que para mi gusto necesitaban más tiempo para que fluyeran orgánicamente, como la relación que Maddie establece con Wallie o como Jannet cambia de bando muy rápido.
En el primer caso, aunque sí se establece que Wallie desarrolla un crush por Maddie, lo cierto es que no parece correspondido pese al beso que hubo en la primera temporada, pues aunque tierno y bien llevado, a Maddie parece olvidársele de un momento a otro (que se entiende, está tratando de averiguar quien la mató y no tiene tiempo para pensar en cosas de sentimientos de ese tipo, especialmente después de lo de Xavier) y en la segunda temporada hay dos interacciones que son muy buenas y si me hubieran dado más momentos así en la primera, un poco más de miradas o anhelo de ambas partes, me habría comprado la última parte de la temporada pasada. En fin, Wallie es mi personaje favorito, así que no juzgaré su felicidad, pero sí me quedó a deber esa trama.
Por otra parte, en el caso de Janet, quien pintaba para ser un personaje más gris, complejo e interesante, lo que sí se estaba consiguiendo al inicio, me la terminan simplificando al final. ¿Cómo es posible que después de una interacción con Simon ya cambia de parecer pese a todo lo que ha pasado y ha hecho y esta oportunidad que se le presentó?… también me quedó a deber esa trama.
Cambiando de tema, la relación entre la serie y la música es otro punto que me gusta mucho, pues desde el opening hasta los temas que van acompañando cada capítulo, ambientan todo con este aire indie cargado de nostalgia. Me recuerda a Life is Strange. La música que suena en tu reproductor o teléfono al caminar por los pasillos de la escuela, el patio, tu habitación. Cuando estás leyendo en la biblioteca, mientras esperas el autobús, cuando miras a través de una ventana o sólo estás pensando, recostado, mirando al vacío y replantándote toda tu existencia. Aunque ya hace tiempo que no estoy en la escuela, esta música me transporta a estos momentos. No a mi época de estudiante en sí, sino a la de los personajes de este mundo. Esas canciones y cómo se relacionan con ciertas escenas, me recuerdan a las canciones que me acompañaron a mí.
Y finalmente, lo que más disfruto y por lo que sin duda sigo regresando a esta serie son los personajes: cada uno de ellos tienen sus puntos fuertes y sus debilidades y sí se van desarrollando conforme va avanzando la historia. Por ejemplo: Maddie tiene esta cosa de querer controlarlo todo y que las cosas salgan a su manera, pero lo que ha vivido hace que, si bien resulte algo fastidiosa por momentos, entiendas por qué actúa así, por lo que no te cae mal por ello; por su parte, Simon es este personaje típico de underdog que se mantiene firme y leal a su amiga/crush con la que su vínculo es tan fuerte que rompe la barrera entre los vivos y muertos, y sin embargo, al final lo que le muestran en video lo hace tomar una decisión que cambia la dinámica entre los dos. Pero si bien la relación de Maddie y Simon es linda, para mí, sin duda, el corazón de la serie se lo llevan Wallie y Charlie. La verdad creo que al inicio pensaban usar a Wallie sólo como recurso cómico, pero el encanto natural que tiene su actor, Milo Manheim, debió hacer que cambiaran parte de su historia para la segunda, siendo, yo supongo, la razón de por qué su trama romántica parece algo apresurada.
Rhonda, Nicole, Xavier, Claire e incluso los profesores o padres de algunos de los chicos, todos me encantan y forman una pieza del rompecabezas en la vida de Maddie, con sus características buenas y malas, lo que los vuelve muy humanos. Sin duda un ejemplo de cómo cuando tienes personajes interesantes que van desarrollándose con la trama, se crea una buena historia.
De momento, creo que la tercera temporada ha arrancado genial y ha seguido manteniendo el ritmo, poniendo a todos sus personajes a hacer cosas, deshaciéndose de aquellos que, en este punto, sólo entorpecerían el avance de la trama y también se ha contado un poco más de los nuevos personajes, lo cual se agradece porque la temporada pasada sólo los introdujeron y no había mucho que te hiciera interesarte en ellos.
Si tuviera que enlistar los puntos que no me gustan, diría que son las tramas que han dejado abiertas o con una explicación muy simple, el que ya no se mencionan ni ven a algunos profesores y compañeros de escuela que interactuaban en algún momento con el grupo (No pido mucho, sólo algo como lo que hicieron con el Sr. Figueroa, que sí tiene una aparición en el fondo, por lo que ves que, aunque ya no se necesita para la historia, sigue allí) y algunos puntos sobre las reglas de lo que pueden o no hacer los fantasmas, pero en general, cada capítulo es lo suficientemente interesante para que vuelva cada semana por el siguiente e incluso que quiera verlos más de una vez.
Es una lástima no escuchar a más personas hablar de School Spirits pues creo que hacen falta más series así; historias entretenidas que no necesitan un presupuesto descomunal para contarse. No un Stranger Things pero tampoco un Euphoria o Gossip Girl. Una serie que te recuerda qué es estar en la escuela, coexistir con aquellas tribus que se forman allí, convivir con profesores y con amigos o con adultos que no siempre te entienden y que cometen tantos errores como los jóvenes y como todo esto pasa de generación en generación, sin importar que sea alguien de los años 1950 o de los 2020, todo aderezado con un poco misterio.
Se supone que eventualmente harán una novela gráfica y creo que estaría genial que, en ella, se pueda conocer un poco de la vida de cada uno de los fantasmas que habitan Split River y su razón de quedar atrapados en los lugares donde murieron, tanto de los personajes que ya conocemos como de algunos nuevos. Mientras tanto, si me preguntan si vale la pena ver School Spirits yo diría que sí y que ojalá este sea el principio de más series de este estilo, que aquí estaré ansioso por verlas.

















