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Opinión sobre Carrie 2026

29 jueves Oct 2026

Posted by bluestratos in Uncategorized

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Carrie, Carrie 2026, cine, libros, Mike Flanagan, opinión, Prime video, series, Stephen King, terror

Considero mi relación con Stephen King y su obra como un poco graciosa. Por años, mientras crecía en esa burbuja de lo que creía era la “literatura de verdad” y solo por seguir el discurso que conocía, lo menospreciaba. Veía sus libros siempre en el Sanborns y creía que no valía la pena leerlo porque siempre estaban allí en vez de en las “grandes bibliotecas” y no nos lo enseñaban en la escuela.

Un día, noté algo que me cayó como balde de agua fría: muchas de mis películas o teleseries favoritas, se basaban en libros suyos. Recordaba la intro de Eso (“De Stephen King… Eso. Protagonizada por…”) ¿pero Carrie, La niebla, Cementerio de animales, Misery? ¿Todas estas historias también eran de Stephen King? Pese a todo, no se me ocurrió empezar a leerlo. Por suerte, una milagrosa tarde, en aquel canal llamado The Biography Chanel, salió un documental sobre él y lo vi. Y finalmente, las escamas cayeron de mis ojos mientras quedé fascinado por su vida y me replanteé lo que pensaba sobre él como escritor.

Entonces traté de leer algo suyo y por supuesto que el primer libro que se me ocurrió fue Eso. No fue un buen comienzo. Se me hizo muy complicada, yendo de aquí para allá, saltando de personajes todo el tiempo. Aquella vez dejé el libro a la mitad, aunque eventualmente lo terminé en audiolibro. Definitivamente no era como la teleserie. ¡Siguiente!

Quizá, para conocer qué historias me gustarían leer de él, debería conocerlo, no desde lo que ha escrito, sino de lo que él piensa sobre escribir, pensé. Pues Mientras escribo. Ese sí que me encantó. También logró que quisiera leer Carrie, pues solo conocía esta historia por la película de los setenta, la cual me gustaba, me gusta mucho. Es trágica y cruel. Cada que la veo, me siento triste por su final y varias veces deseé que, de alguna forma, Carrie hubiera sobrevivido y fuera libre de iniciar en otra parte, lejos de ese pueblo que le hizo tanto daño. Libro y película de los setenta son diferentes (como toda adaptación), pero creo que la esencia de Carrie sí está allí.

Me sentía mal por Miss Collins y algunos otros (no Billy y Chris) pero al final, como con Eso, el pueblo parecía tener cierta “maldad”, cierta indiferencia ante el dolor ajeno, que uno sentía que, como la pus, debe ser exprimida y limpiada a fondo.

Su madre era otro punto destacable. Aquella mujer, que se supone está a cargo de ti y te debe cuidar, aquí era una fanática religiosa y veía en todo lo femenino un enemigo natural, lo que desembocaba en odio y temor por su hija.

Carrie era sincera, tímida y cuidadosa como un ratoncito, educada de una forma que la dejó indefensa ante la crueldad del mundo ordinario. Cuando conoce actos de bondad, teme estar haciéndose ilusiones y en el momento en que se deja llevar, que suelta estas reservas suyas, ocurre lo peor y se rompe algo en ella. Como una Onryō, no hay vuelta atrás. El resto es destrucción.

Y mueren quienes deben morir y muchos que no. Y sientes que Carrie hizo lo que debía hacer y, al mismo tiempo, que muchos pagaron platos rotos que no les tocaban (¿o quizá sí por inacción?). Una tragedia.

También hay un componente sexual con el que no me quiero meter ahorita.

¿Qué encontró un hombre blanco heterosexual sobre la adolescencia femenina que nos pareció tan fascinante? Desde 1974, esta historia nos sigue persiguiendo y continuamos interpretándola y recontándola.

En octubre de 2026 llegó la más actual de estas interpretaciones, de parte de Prime Video, con guión y dirección de Mike Flanagan. Personalmente, solo lo conozco por Misa de Medianoche, aunque he escuchado cosas buenas de La maldición de Bly Manor y La maldición de Hill House. Vi parte de Doctor Sueño una vez y no me pareció ni buena ni mala. Misa de Medianoche me gustó mucho, aunque tiene sus cosas. Recuerdo que, al verla, sí sentí que tenía este “aire” à la Stephen King. Por eso, creo que tal vez no tengo el panorama completo para hablar sobre si el director tiene una visión específica o no, pero mi percepción es que sí la tiene y busca plasmarla en sus películas y series. Y también, que conoce el estilo de Stephen King y lo maneja muy bien, por lo que su adaptación pintaba positivamente.

En Carrie 2026, Mike Flanagan parece decir algo como “incluso los villanos tienen corazón”, lo cual es muy de estos tiempos. Pero ¿quiénes son los villanos en Carrie?

En esencia, creo que Carrie es una de esas historias de un “villano de una historia mal contada”, ya que, viéndolo desde la perspectiva de aquellos que sobrevivieron los sucesos de la noche del baile, Carrie es la villana porque era una rara con poderes psíquicos que mató a muchas personas. Sin embargo, nosotros, los espectadores, conocemos lo que pasó previo a ese suceso y aunque puedes ver que el desenlace es cruel con muchos, no puedes menos que empatizar con ella. Para los espectadores, las villanas son Chris y Margaret White y el final es trágico porque Carrie es otra víctima más y nadie lo sabrá nunca porque el mundo terminó odiándola y ella terminó muriendo, cuando solo deseaba vivir.

Aunque, si nos ponemos a pensar un poco más, el villano real es el sistema, como siempre. La escuela, por un lado, porque desde su papel no consigue hacer mucho por sus estudiantes a nivel personal. Por otra parte, los padres, porque al ser humanos complejos, con sus propios problemas y traumas o en algunos casos, sin interés real por sus hijos o en paternar, les terminan dejando un buen de carencias emocionales. El pueblo entero, porque parece existir una indiferencia generalizada por estos jóvenes, lo que puede reflejarse en su falta de empatía para con Carrie.

Esta adaptación aborda los dos primeros y se deshace un poco del tercero, pero creo que no los consigue aterrizar bien. Que mueve los eventos a esta época y en formato de serie para actualizar y profundizar en los personajes, pero que, aunque logra un despegue casi perfecto, no consigue que la bajada sea suave.

Aprecié que complejizara el tema del villano. Por una parte, la de Chris, la contraparte de la protagonista. Por otra, sus padres, y como sus circunstancias han criado a esta niña sin válvula de escape que solo espera explotar en alguien. Pero a Margaret White la ponen como una madre medio loca conservadora, pero no sin razones y lo peor es que sus puntos son tan válidos que de un capítulo para otro le tienen que cambiar el chip de qué quiere y por qué, pues de otra forma, no puede tener el final del libro que le toca, sin intentar ganárselo y ni siquiera de manos de quien debía asestar el golpe.

También me gustó como trató el tema de la burocracia escolar. No fue perfecta, pero creo que sí lo aborda un poco mejor que el típico “todos los profesores son unos imbéciles”. Porque te muestra profesores buenos, malos, directivos o consejeros que, aunque quieran solucionar las cosas, están atrapados entre reglas que no les permiten actuar como a veces uno quisiera. Y que también estos engranes del sistema son personas, con sus propios problemas y como esto afecta su labor, para bien y para mal.

Incluso puedo decir que Carrie es encantadora. Sí, no es la “Carrie del libro” pero le dan este entusiasmo por conocer el mundo, tan genuino y libre de prejuicios, que te gana y solo quieres protegerla. Es como Wirt, Dipper o alguno de los héroes de estos tiempos y eso no lo considero malo, pero sí me decepciona que no llevaran a su personaje más allá de eso, porque considero que justamente es aquí donde la serie falla estrepitosamente para lo peor, al quitarle su autonomía y su tragedia.

¿Que cómo hicieron esto? Pues con la inclusión de la amiga loca imaginaria. Y no quiero llamarla así, pero la misma serie se encarga de que eso sea lo único que recuerdes de ella, al ponerla en esta posición todopoderosa, con sus comentarios de “chica cool” y su sonrisita de sabelotodo, que siempre llega en el momento oportuno para Carrie. ¿Quién le enseña a usar sus poderes? La amiga loca imaginaria. ¿Quién la encuentra cuando se pierde? La amiga loca imaginaria. ¿Quién mata a los alumnos y profesores la noche del baile? La amiga loca imaginaria. ¿Quién acaba con Chris y Billy? La amiga loca imaginaria. ¿Quién la salva de la muerte después de que su casa se derrumbara? La amiga loca imaginaria. Carrie no hace nada. Carrie es siempre buena, siempre pura, siempre la víctima, siempre la que debe ser salvada.

¿Por qué esta Carrie no puede ser alguien con matices? Que es buena y que flaquea y que hace atrocidades, deseándolo o no. Fallando como un ícaro. Y que después, cuando sufres por todo lo que pasó, la veas resurgir hacia un nuevo futuro. Viéndola bailar cubierta de sangre, disfrutando del caos, porque es consciente de lo que hizo en el gimnasio y lo que le hizo a su madre, pero también se siente liberada.

El final pudo ser igual sin toda esa tontería de la amiga imaginaria (que no es imaginaria, ¡qué sorpresa!). Incluso pudo mantener la subtrama de la Escuela Xavier para jóvenes superdotados. Pudiste tener el pastel y comértelo también.

La serie iba por buen camino y solo se estrella porque no consigue dar ese golpe que era la tragedia de Carrie. Ella es reducida a alguien a quien solo le pasan las cosas. Y al final se salva y te quedas como: “¿fue un final bueno o malo? Pues fue un final y ya”.

Eso no debería ser así. Deberías sentirte feliz de que saliera viva, por fin libre de vivir la vida como quiere. Y que, al mismo tiempo, sintieras un poco de miedo porque es solo una joven con estos poderes extraordinarios, los cuales, junto con sus emociones de adolescente transicionando a la adultez, sacan lo mejor y peor de ella.

Espero que al menos el señor Stephen King haya quedado satisfecho con esta nueva adaptación, pero a Mike Flanagan, me gustaría preguntarle: ¿qué quería decirnos con ella, ¿cuál es su visión aquí? Es que no consigo verlo bien. Creo que intenta el “incluso los villanos tienen corazón” en varios personajes y el “un villano en una historia mal contada”, pero no se sienten correctos del todo y no para bien. No para la historia de la protagonista, de Carrie.

Sé que están planeadas más temporadas de esta serie y que, al parecer, este es el inicio de un StephenKingverse, conectando varias historias del autor. ¿Por eso esta adaptación se siente tan… meh? ¿tengo que esperar a la segunda o tercera temporada para ver la conclusión y que todo haga sentido? Las temporadas deberían funcionar por sí solas y creo que pudo llevar la historia por nuevos terrenos sin quitarle esta parte de tragedia que, al menos para mí, es la esencia de Carrie. La primera temporada pudo ser el capítulo uno de lo que pensábamos sería lo mismo de siempre de Carrieta White, para que en la segunda y tercera, se nos ofreciera algo nuevo, que pudo ser trágico también o tal vez no, y quizá el ver que por fin esta chica que ha sufrido de bullying desde 1974, puede tener su final feliz, ser el verdadero giro, el mensaje típico, pero de vez en cuando necesario de “no te rindas, hay luz al final del túnel”. Muy acorde a estos tiempos de querer que los bullies paguen por lo que hicieron y que al mismo tiempo las víctimas sean vistas como héroes. Que, en esencia, sí es lo que pasó en la serie, pero muy malogrado.

Pero, como siempre, esto es solo lo yo hubiera querido y lo que yo interpreté y puedo estar equivocado. Me decepcionó y me siento inconforme porque el director ha dicho cosas interesantes en obras pasadas. Porque la adaptación iba por buen camino… y de repente, solo se estrelló.

¿Vale la pena School Spirits?

06 viernes Feb 2026

Posted by bluestratos in Uncategorized

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Paramount+, reseña, School Spirits, series

Desde hace algunos años hay una serie que tiene un toque a aquellas dirigidas a un público juvenil pero con algo de sobrenatural y misterio de las que ya no hay: School Spirits. Esta historia, creada por Megan y Nate Trinrud y Maria Nguyen, que vio la luz en 2023 de la mano de Paramount+, cuenta con dos temporadas terminadas y actualmente está en emisión la tercera, con 4 capítulos disponibles al momento de escribir esto.

Me sorprende gratamente que, de una serie que se suponía estaba en duda su continuación después de la primera temporada, ahora ya vaya por la tercera y que, aunque no ha sido perfecta, sí ha conseguido mantenerse interesante, reparando algunos de los detalles que, para mí, tuvo la segunda temporada y volviendo un poco más complejo su universo.

Si bien creo que está creciendo un interés por las series juveniles, creo que la mayoría han ido a pararse del lado del romance, como The Summer I turned pretty o Heartstopper. School Spirits sí tiene su toque de romance, claro (es una historia sobre adolescentes, al fin y al cabo) pero su punto fuerte no está allí sino en el misterio. Como un Detective Conan, Misterio a la Orden o Dead Boy Detectives.

Para recapitular, Maddie Nears, interpretada por Peyton List (Tory Nichols de Cobra Kai), es una estudiante de último año de preparatoria, cuya vida da un vuelco cuando descubre que es un fantasma y está atrapada en su escuela, lugar donde ocurrió este su supuesto asesinato. ¿por qué supuesto? Porque el cuerpo de Maddie no ha sido hallado y ella no recuerda qué le pasó, por lo que la primera temporada trata de resolver este misterio. Si bien un poco predecible en algunas cosas, me encantó como se nos fueron presentando los personajes, desde los fantasmas que se vuelven amigos de Maddie, hasta sus amigos y examigos vivos, así como un vistazo a sus vidas y los posibles motivos de cada uno de los vivos para matarla.

El final de la primera temporada fue genial, con una secuencia de qué fue lo que pasó realmente y terminando con la persona que le arrebató su cuerpo yéndose de la ciudad. Buen cliffhanger. Y hubiera quedado así, pero por suerte la renovaron para una segunda temporada que, aunque buena, creo que no está al mismo nivel de la primera.

La segunda temporada arrancó muy bien, pero acelera en algunas cosas que para mi gusto necesitaban más tiempo para que fluyeran orgánicamente, como la relación que Maddie establece con Wallie o como Jannet cambia de bando muy rápido.

En el primer caso, aunque sí se establece que Wallie desarrolla un crush por Maddie, lo cierto es que no parece correspondido pese al beso que hubo en la primera temporada, pues aunque tierno y bien llevado, a Maddie parece olvidársele de un momento a otro (que se entiende, está tratando de averiguar quien la mató y no tiene tiempo para pensar en cosas de sentimientos de ese tipo, especialmente después de lo de Xavier) y en la segunda temporada hay dos interacciones que son muy buenas y si me hubieran dado más momentos así en la primera, un poco más de miradas o anhelo de ambas partes, me habría comprado la última parte de la temporada pasada. En fin, Wallie es mi personaje favorito, así que no juzgaré su felicidad, pero sí me quedó a deber esa trama.

Por otra parte, en el caso de Janet, quien pintaba para ser un personaje más gris, complejo e interesante, lo que sí se estaba consiguiendo al inicio, me la terminan simplificando al final. ¿Cómo es posible que después de una interacción con Simon ya cambia de parecer pese a todo lo que ha pasado y ha hecho y esta oportunidad que se le presentó?… también me quedó a deber esa trama.

Cambiando de tema, la relación entre la serie y la música es otro punto que me gusta mucho, pues desde el opening hasta los temas que van acompañando cada capítulo, ambientan todo con este aire indie cargado de nostalgia. Me recuerda a Life is Strange. La música que suena en tu reproductor o teléfono al caminar por los pasillos de la escuela, el patio, tu habitación. Cuando estás leyendo en la biblioteca, mientras esperas el autobús, cuando miras a través de una ventana o sólo estás pensando, recostado, mirando al vacío y replantándote toda tu existencia. Aunque ya hace tiempo que no estoy en la escuela, esta música me transporta a estos momentos. No a mi época de estudiante en sí, sino a la de los personajes de este mundo. Esas canciones y cómo se relacionan con ciertas escenas, me recuerdan a las canciones que me acompañaron a mí.

Y finalmente, lo que más disfruto y por lo que sin duda sigo regresando a esta serie son los personajes: cada uno de ellos tienen sus puntos fuertes y sus debilidades y sí se van desarrollando conforme va avanzando la historia. Por ejemplo: Maddie tiene esta cosa de querer controlarlo todo y que las cosas salgan a su manera, pero lo que ha vivido hace que, si bien resulte algo fastidiosa por momentos, entiendas por qué actúa así, por lo que no te cae mal por ello; por su parte, Simon es este personaje típico de underdog que se mantiene firme y leal a su amiga/crush con la que su vínculo es tan fuerte que rompe la barrera entre los vivos y muertos, y sin embargo, al final lo que le muestran en video lo hace tomar una decisión que cambia la dinámica entre los dos. Pero si bien la relación de Maddie y Simon es linda, para mí, sin duda, el corazón de la serie se lo llevan Wallie y Charlie.  La verdad creo que al inicio pensaban usar a Wallie sólo como recurso cómico, pero el encanto natural que tiene su actor, Milo Manheim, debió hacer que cambiaran parte de su historia para la segunda, siendo, yo supongo, la razón de por qué su trama romántica parece algo apresurada.

Rhonda, Nicole, Xavier, Claire e incluso los profesores o padres de algunos de los chicos, todos me encantan y forman una pieza del rompecabezas en la vida de Maddie, con sus características buenas y malas, lo que los vuelve muy humanos. Sin duda un ejemplo de cómo cuando tienes personajes interesantes que van desarrollándose con la trama, se crea una buena historia.

De momento, creo que la tercera temporada ha arrancado genial y ha seguido manteniendo el ritmo, poniendo a todos sus personajes a hacer cosas, deshaciéndose de aquellos que, en este punto, sólo entorpecerían el avance de la trama y también se ha contado un poco más de los nuevos personajes, lo cual se agradece porque la temporada pasada sólo los introdujeron y no había mucho que te hiciera interesarte en ellos.

Si tuviera que enlistar los puntos que no me gustan, diría que son las tramas que han dejado abiertas o con una explicación muy simple, el que ya no se mencionan ni ven a algunos profesores y compañeros de escuela que interactuaban en algún momento con el grupo (No pido mucho, sólo algo como lo que hicieron con el Sr. Figueroa, que sí tiene una aparición en el fondo, por lo que ves que, aunque ya no se necesita para la historia, sigue allí) y algunos puntos sobre las reglas de lo que pueden o no hacer los fantasmas, pero en general, cada capítulo es lo suficientemente interesante para que vuelva cada semana por el siguiente e incluso que quiera verlos más de una vez.

Es una lástima no escuchar a más personas hablar de School Spirits pues creo que hacen falta más series así; historias entretenidas que no necesitan un presupuesto descomunal para contarse. No un Stranger Things pero tampoco un Euphoria o Gossip Girl. Una serie que te recuerda qué es estar en la escuela, coexistir con aquellas tribus que se forman allí, convivir con profesores y con amigos o con adultos que no siempre te entienden y que cometen tantos errores como los jóvenes y como todo esto pasa de generación en generación, sin importar que sea alguien de los años 1950 o de los 2020, todo aderezado con un poco misterio.

Se supone que eventualmente harán una novela gráfica y creo que estaría genial que, en ella, se pueda conocer un poco de la vida de cada uno de los fantasmas que habitan Split River y su razón de quedar atrapados en los lugares donde murieron, tanto de los personajes que ya conocemos como de algunos nuevos. Mientras tanto, si me preguntan si vale la pena ver School Spirits yo diría que sí y que ojalá este sea el principio de más series de este estilo, que aquí estaré ansioso por verlas.

Lo mejor de mi 2014

31 sábado Ene 2015

Posted by bluestratos in El mundillo

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anime, libros, Lo mejor de 2014, música, series

KoS_00

Anime

Knights of Sidonia. Evangelion meets Gundam meets Shingeki no kyojin. No hay otra forma en que pueda describirla. Es entretenida y tiene conceptos interesantes. Está en  Netflix. No puedo pedir más para pasar un buen rato.

Mushishi. Como he comentado antes, me encanta como se entrelazan el mundo mushi y el humano, mientras Ginko se muestra como un naturalista. Cada historia es hermosa y habla de los deseos, cualidades y defectos humanos, pero quizá lo más importante es que nos muestra que «El universo no está obligado a estar en perfecta armonía con la ambición humana», como dijo Carl Sagan alguna vez.

Gekkan Shoujo Nozaki-kun. Bastante divertida. Un tipo de parodia de las típicas parejas de anime shoujo que hay.

Shingeki no Kyojin OVAs. Mi favorito hasta la fecha sigue siendo el de Ilse no tenchou, porque Hanji es genial en todos los aspectos, pero cada uno tiene lo suyo. Básicamente han ayudado a que la fiebre de SnK no se esfume, y está tratando de mostrar otros aspectos de los personajes secundarios, supongo que para que, en el momento de la verdad, se pueda sentir todo el cúmulo de emociones que se espera de una muerte, traición, etcétera, de nuestros personajes preferidos.

Tonari no Seki-kun. Quizá lo que más me gusta de Tonori no Seki-kun es que me expone, una vez más, como el anime puede sacar toda una serie sobre algo tan común y casi falto de interés como lo es perder el tiempo entre clases. También me recordó algunas de las cosas que yo mismo hacía en esos ratos y si bien no contaba con todo el equipo de Seki-kun, ciertamente no le faltaba drama. Y la familia Robot era de lo mejor.

 

Música

Blue – Nell

Hikari –Hatano Wataru. ED de Hamatora.

200% –  AKMU

Dimond Dust – Hatano Wataru. Tema de Himori Kei en Photograph Journey.

Transparent answer – IA.  Mekakucity days

 

Series

The Americans. Estoy casi seguro que hace unos años esta serie no hubiera podido ser realizada y es que te pone a irle a “los malos”, los rojos, los socialistas, durante la conocida La guerra fría. Al inicio estaba dividido entre si me sentía inclinado a irle a la pareja protagónica o al FBI, y esa tensión se mantiene casi hasta el final de la serie, cuando, después de como resultaron las cosas, no pude hacer más que irme por Philip y Elizabeth. Otra cosa que me gustó es como se muestra la paranoia de estos dos grupos en el poder. A veces las cosas parecen surrealistas y sin embargo, por algún motivo no parecen menos posibles que otras cosas que han ocurrido en realidad.

Orphan Black. Una historia que da mucho de qué hablar. Es magnífica, destacando el papel que realiza Tatiana Maslany, porque logra diferenciar a cada uno de sus personajes tan bien, que incluso si hiciera a uno de sus clones imitando a otro de sus clones, notarías la diferencia.

Los expedientes secretos X. Gracias a mi desafortunada operación pasé el suficiente tiempo en cama como para por fin echarme todas las temporadas de Los expedientes X, y el resultado fue… interesante. Por un lado, porque pude ver como la serie pasó de ser una cosa a otra completamente distinta. Los puntos de vista de Scully y Mulder entre cómo encontrar la verdad y su relación me parecía sumamente especial y creo que no hubo momento en que me resultara pesada, aburrida o inverosímil. Sin embargo al final me decepcionó un poco y siento que aquellos episodios casi autoconclusivos de misterio, han pasado mejor la prueba del tiempo que todo la trama del fenómeno ovni.

The Fall. Gillian Anderson de nuevo, pero esta vez  enfrentándose ante un asesino en serie y casi toda la academia policial donde trabaja, por el simple hecho de ser una mujer con agallas. Algo bastante interesante que noté es que el público tendía a perdonar al asesino por como lucía.

Game of Thrones (4ta temporada). Quizá esta vez pude disfrutar más GoT porque pude seguirla a la par que era estrenada, por lo que el hype estaba en su punto máximo. Esta temporada pasó algo que muchos esperábamos y como siempre, murieron personajes que no me habría gustado que murieran. Danny también ha empezado a colmar mi paciencia y no sé si seguiré de su lado de aquí en adelante.

 

Animación occidental

Over the garden wall. Este año terminé por irme más del lado de la animación occidental, y es que en gran parte necesitaba alejarme un poco del anime y probar cosas diferentes. Algo que me resultara refrescante. Over the garden Wall fue la culminación de lo que la animación occidental me presentó este año, con una historia maravillosa, que, tal como Gravity Falls, no te pide apagar el cerebro. La música es genial, con ese toque divertido en unas y oscuro en otras (el tema de The Beast… y el opening, y… wow). Por otra parte, la gama de colores que emplea no pudo ser mejor gancho para atraparme; todo es otoñal, terroso, oscuro, y eso le permite mantener un toque vintage al mismo tiempo que ser actual. Los personajes logran crecer a lo largo de los 10 episodios, terminando por dar cierre a la historia de una manera perfecta, e incluso cuando hay momentos en que piensas que puede volverse aburrida, al final le dan una vuelta a la historia que te quedas con ganas de mirar el siguiente episodio porque ¡demonios, no puede acabar así!

Gravity Falls. Una serie de Disney channel cuyo concepto me parecía interesante, pese a mi poca fe en el canal, y resulto serlo. MUCHO. Agradezco profundamente que no sea de esas series en las que tienes que apagar el cerebro (necesariamente). El trío protagónico y su relación se siente muy auténtica. En cuanto a los secundarios, si bien hay algunos que parecen un poco débiles, en la segunda temporada mejoran bastante. La serie es muy divertida y juega con elementos que no recuerdo que hayan sido tomados tan bien.

Bojack Horseman. Qué puedo decir de Bojack, es un personaje de lo más trágico y eso lo hace entrañable. Los últimos capítulos de la serie son geniales, en especial aquel en que Bojack se da el viaje de su vida y termina viendo otra versión de sí mismo.

Rick and Morty. Bastante graciosa y surrealista. Sé que no soy el único que ve a Rick y Morti como el Doc y Marti de otro mundo.

TMNT. Esta nueva versión de las Tortugas Ninja es genial. Al inicio creí que no me gustaría, pero vaya que me hizo cambiar de parecer. Conjunta lo mejor de las versiones pasadas, tanto en trama como humor. Además de que esta vez las tortugas actúan como verdaderos adolescentes y son fácilmente distinguibles entre sí. Claro que si me voy por el OP, sigo prefiriendo el de los 90’s.

 

Libros

Durante el 2014 no hubo muchos libros que me fascinaran. Casi a la mitad de cada lectura, el libro ya me había aburrido, o de repente lo dejaba y no recordaba su existencia sino hasta meses después. Debido a eso la lista de libros nuevos que leí es relativamente corta, decidiéndome mejor a releer aquellos que conozco y que sabía me harían estar interesado hasta el final.

 

Kokoro, de Natsume Soseki. El único que en verdad logró que me mordiera las uñas por la ansiedad causada. Lo retomaré nuevamente porque hay mucho qué decir sobre él. De momento, basta con asegurar que es una magnífica historia sobre el alma humana.

Eleanor&Park, de Rainbow Rowell. Me da un poco de vergüenza admitir que me gustó esta historia, pero qué se le va a hacer si fue así. Y es que es cursi. Cursi. Y encantador a su manera. Me gustó que tomara ciertos temas un poco más en serio de lo que otras novelas juveniles hacen, pero quizá por ello mismo me decepcionó que su autora no lo llevara más lejos. Sin embargo, ante todo el tema central quizá era simplemente como el primer amor es y no es para siempre al mismo tiempo.

El lobo estepario, de Hermann Hesse. Este no es el mejor libro para leer durante el tiempo de convalecencia en un hospital, pero de que es bueno, lo es.

El pulgar del panda, de Stephen Jay Gould. ¡Éste es un libro de divulgación! Lo que hace Gould al escribir es lo que espero poder hacer en un futuro. Me fascina como lograba mezclar  todo tipo de temas sobre cultura popular con algo científico y este libro es gran evidencia de eso. Por ejemplo, algo tan pop como Mickey Mouse y a partir de eso dar toda una lección sobre neotenia y cuidado parental.

1984, de George Orwell. Especialmente en tiempos de elecciones y con lo que está viviendo este país, siento que es necesario leer y releer este libro. La Guerra es la Paz. La Libertad es la esclavitud. La ignorancia es la fuerza.

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