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De qué hablo cuando hablo de escribir

27 lunes Oct 2025

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escribir, escritura, libros, literatura

A diferencia de Hamilton, yo no puedo escribir como si se me acabara el tiempo. Pero lo cierto es que tampoco puedo estar sin escribir. A veces lo dejo, poco o mucho tiempo, pero al final vuelvo a ello.

Hace unos meses, me llegó un correo de wordpress. No tenía tiempo para leerlo bien (¿quién tiene tiempo de revisar realmente su inbox personal?) pero alcancé a leer algo como desactivación. Hice unas cuentas rápidas. Mi empolvado blog tenía más de 10 años existiendo. Mi última entrada, algo floja pero existente, unos dos años. No me lo podían desactivar, ¿o sí? Pero, por otra parte, los blogs ya no son la gran cosa ahora, ¿Y si wordpress dejara de exisir? No quería que este espacio desapareciera. Era mío, después de todo, con todo lo imperfecto y poluto y demás calificativos que puedan ocurrírseme. Y así, medio escribí otra vez. No espero nada más que arrojar estos pensamientos al vacío. My sweet void.Sean leídos o no, pues escribo para mí. Esa es la conclusión a la que puedo llegar ahora.

No tengo la fuerza o interés para hacer video ensayos. Me gusta verlos, pero nada más. Y lo cierto es que aún con todos mis defectos en la escritura, lo que me gusta es escribir. Hay algo mágico en sentir las teclas y convertirlas en texto. En buscar y encontrar la palabra ideal.

Traté de experimentar, de encontrar “algo”. Pocas o muchas veces, también comparto algunas partes de lo que escribieron otros. Escritores a los que admiro o que creo que han escrito sobre ese “algo”. Recién veo más video ensayos donde se comparten fragmentos, pero hace años no eran comunes.  A veces, cuando algo me gusta mucho pero no me salen las palabras para explicarlo bien, creo que compartir un fragmento puede dar una idea sobre lo que quiero decir, como mínimo un: “lean esto, es fantástico”.

Escribir es lo más genial que existe. Que haya personas que puedan formar un texto que haga sentido a algunos, cientos o miles de personas, a través del tiempo, es algo extraordinario.

Lo admiro mucho, desde el fondo de mi corazón.

Cualquiera puede hacerlo y al mismo tiempo, no todos pueden hacerlo. O no quieren hacerlo. O no tienen el talento o la pasión o lo que sea que se necesite para hacer que esa voz salga y sea escuchada. Es cierto que creo que hay libros que valen la pena y libros que quizá no. Hay libros que se deben leer en cierto momento de tu vida o no calan y libros que son simplemente malos. Y también creo que la industria editorial se mueve por ventas y que eso hace que tal o cual historia o autor no obtenga el reconocimiento que merece o lo que sea y al revés.

Últimamente veo tanto contenido que parece existir sólo para ser consumido como papitas fritas. Para ser compartido sólo por ser compartido. Yo también caigo en ello. Pero si algo me queda de entusiasmo, quiero pensar que las cosas caerán en su respectivo lugar en algún momento. No sé, antes sentía que sólo yo quería leer a Austen o Dostoievski y de repente veo ahora que hay muchos que los leen y mucho más que yo. Quiero pensar que un buen autor, independientemente de su evolución como escritor, será siempre un buen autor, así sea leído por una persona. No quiero pensar en los buenos libros que se perderán por todos estos defectos en la industria y de nosotros mismos.

Lo que yo pienso de escribir es algo que quizá sólo me haga clic a mí y es intrascendente para el mundo, pero es en lo que pienso esta noche y no me podía ir a dormir sin dejarlo salir.

En el epílogo de Kitchen, Banana Yoshimoto escribió algo que aún me hace un nudo en la garganta cuando pienso en escribir:

Hace tiempo que escribo porque hay una cosa, solamente una, que quiero decir. Me gustaría seguir escribiendo, sea como sea, hasta que me canse de repetirla.  Este libro es el principio de esa historia obstinada.

When there’s a will, there’s a way. Donde hay voluntad, hay un camino.

Fragmentos de «Idol, Burning» de Rin Usami. Parte I.

27 viernes Jun 2025

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citas, fandom, Idol, Idol Burning, libros, Rin Usami, soledad

Hay tantos tipos de fandom como los hay de fans. Algunos adoran con devoción cada movimiento de su oshi, mientras otros creen que la sensatez los hace verdaderos fans. Existen aquellos que sienten un interés romántico por su oshi pero no les importa nada del trabajo que éste hace y otros que no albergan sentimientos así, pero buscan una conexión directa a través de las redes sociales; personas que disfrutan de toda la información que sale sobre su oshi pero no les importan nada los chismes; aquellos que encuentran su recompensa en apoyar económicamente a su oshi y otros que descubren su valor al formar parte de una comunidad.

Mi ángulo era simplemente tratar de entender a Masaki, como persona y como artista. Quería ver el mundo a través de sus ojos.

¿Cuándo empecé a sentirme así? Revisé mis entradas en el blog y la respuesta apareció cerca de un mes después de mi primer concierto de Maza Maza, el año pasado. Posteé una aparición que tuvo en la radio, de la cual hubo cierta demanda por el contenido, pues solo se transmitió localmente, por lo que fue la quinta o sexta entrada más leída de mi blog.

¡Buenos días! ¿Alcanzaron a escuchar a mi oshi ayer en la radio? Fue un gran segmento, pero como escuché que solo lo transmitieron en la región de Kanagawa, trascribiré algunas de las partes que me parecieron más interesantes para aquellos de ustedes que no tuvieron la oportunidad de escucharlo. Esta es su respuesta a la pregunta “¿Cuál fue tu primera impresión de la industria?” El texto en rojo es del locutor, Imamura, y el azul, de Masaki.

“Nada buena…”

“Ahora en verdad quiero saber. ¡Vamos, confiesa, sácatelo del pecho!”

“Lo recuerdo claramente. Fue en mi quinto cumpleaños y mi mamá me dijo: ‹‹Vamos a ir al estudio, saldrás en televisión››. De la nada. Así que me lleva a este set y es como un sueño. Hay un cielo azul con nubes y un arcoíris de colores pastel, pero offstage, en la parte detrás del escenario, todo está oscurísimo, negro. Y mi mamá está allí, detrás de todo este equipo, con un vestido de pata de gallo, haciendo esto… agitando sus manos por debajo de su pecho. Solo está a cuatro metros de distancia, pero parece que se está despidiendo de mí.

Estoy a punto de echarme a llorar, pero entonces esta gran botarga de oso viene hacia mí y hace así, ¿ves?”

“Oh — SHUWATCH, ¿cómo Ultraman? No haré la pose porque estamos en la radio.”

“Ups. (Risas.) Entonces el oso está haciendo la pose y me mira con sus brillantes ojos negros. Y quiero llorar, pero no lo hago. Me río. Puedo ver mi sonrisa reflejada en los ojos del oso y es perfecta. Y a partir de ese momento, el oso sigue haciendo esa pose para hacerme reír. Y es allí cuando pienso: ‹‹oh, okey, nadie puede ver si tu sonrisa es falsa. Nadie puede ver cómo me siento››”

“¿A los cinco años?”

“Sí, tenía cinco”

“Eso es muy cínico (Risas.)”

“Es decir, me llegan cartas, de estos chicos diciendo, he sido tu fan desde hace tantos años, desde que tenía esta edad, o contándome todo acerca de sí mismos, cómo van sus vidas. Y lo aprecio, de verdad, es solo que hay… esta barrera, ¿sabes?

“¿Cómo podrían entender? No es como que puedan llegar a verte en su totalidad, Masaki.”

“Pero la gente que está a tu alrededor tampoco puede hacerlo. No importa con quien hables. Siempre estoy como: ‹‹Wow, acaba de asentir a lo que dije y no tiene ni idea de a qué me refiero››”

“Espera, ¿estás hablando sobre mí?”

“No me refiero a e… okey, quizá sí. Eres bueno diciéndole a la gente lo que quiere oír”

“No puedo creer que hayas dicho eso. Yo siempre hablo en serio, el 100 por ciento de las veces. (Risas.)”

“Lo siento. (Risas.) Pero en serio, quizá por eso escribo letras de canciones y esas cosas. Esperando que haya alguien allá fuera que lo entienda. Ver a través de mí. ¿Por qué más me podría en el ojo público?”

Amigos, por fin entiendo eso de tener el corazón en la garganta. Como sabrán, pues ya lo he escrito aquí, la primera vez que vi a mi oshi en vivo, fue cuando él tenía doce años, por lo que quizá me interesa especialmente cuando habla de sus épocas de actor infantil. Atrae tan fuertemente a la gente hacia él y aun así, al mismo tiempo, hay algo en él que nos mantiene alejados. Quiero ver el mundo que él ve, sentir lo que él siente—lo que él insiste que “nadie comprende”. Incluso si me lleva años, incluso si nunca lo “comprendo” por completo. Él tiene ese efecto en la gente. Es su superpoder.

Usami, R. (2022). Idol, Burning (A. Yoneda, Trad.). HarperVia.

Nota: Esta traducción en español es mía, tomada del libro en inglés, por lo que es bastante escueta, pero espero haber conseguido, aunque sea un poco, que se plasmara la idea del original, tanto como una traducción puede hacerlo.

Fragmentos de «El Poder del Perro» de Thomas Savage

28 miércoles May 2025

Posted by bluestratos in Libros

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citas, El Poder del Perro, libros, Thomas Savage

Padre, pensó Johnny. Dios mío, qué palabra, qué responsabilidad. Tomó los dibujos. Eran diez, todos de las raíces de plantas cerca del río. Johnny cerró los ojos y se lamió los labios. ¡Cómo le recordaban, en su excelencia, a sus propios y pobres dibujos!

-Estoy profundamente orgulloso -dijo Johnny-. A mí jamás me salieron tan bien.

-Usted me enseñó -dijo Peter. Cuando se fue, Johnny giró el rostro hacia la pared. De modo que el muchacho lo sabía, o lo había oído; en caso contrario, ¿por qué otra razón habría traído esos regalos, si no era por lástima?

Durante el año siguiente, no bebió. Ya no cantaba; la piel de la cara se le estaba aflojando y sus ojos no invitaban a compartir intimidades. Hablaba con pocos y ya nadie lo llamaba Johnny. Una tarde de otoño, cuando ya casi era de noche, y el aire llevaba un fuerte olor a nieve, Johnny regresó de un viaje que había hecho a las colinas que estaban detrás del pueblo. Había asistido a una mujer en el parto de un niño muerto.

Un niño muy pero muy afortunado, pensó. Un alma que jamás fracasaría, jamás se encogería de miedo ante el inexorable principio natural: que los fuertes destruyen a los débiles. Cuando estaba desplanzándose hacia allí en su viejo coche de motor Ford bajó la mirada desde la cima de la colina y vio el polvo que generaban las calesas y los viejos y macilentos caballos montados por los indios expulsados de las últimas tierras que les quedaban en el valle: treinta familias, rumbo a la reserva, convertidos en huéspedes del Gobierno, en destinatarios de una beneficencia mezquina. Así hacen los fuertes con los débiles. A algunos les aplican un tratamiento especial.

Savage, T. (2021). El poder del perro (E. Hojman, Trad.). Alianza Editorial.

¿Reo me arruinó a Nagi?

25 domingo May 2025

Posted by bluestratos in Uncategorized

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anime, Bluelock, Nagi, NagixIsagi, NagixReo, opinión, otaku, Reo

Esta es la pregunta que me hago constantemente sin querer desde hace unos meses. Yo shipeo como cualquier otra persona, pero he de admitir que este par nunca fue de mi complacencia. Me gustó cuando Nagi despertó su curiosidad en el futbol por Isagi y cómo posteriormente decidió seguirle y dejar a Reo, buscando seguir este interés, por lo que no es de extrañar que, en cuestiones de shipping, yo fuera más del NagixIsagi. Aunque esto no significa que me desagradara Reo ni mucho menos, al contrario, por fin Reo pintaba como un personaje al que seguir. En mi mente, suponía que la línea del canon seguiría algo así: Reo es dejado de lado por Nagi; Reo descubre su propia forma de juego, egoísmo y deseo de ganar; Reo ya no necesita de Nagi, lo que al final y cuando ninguno de los dos lo busca, vuelven a ser amigos, pero con esta nueva rivalidad descubierta. Reo no busca hacer de Nagi el No. 1 sino vencerlo y Nagi ve que este Reo es un rival por vencer, el amigo que lo inició en el futbol. Sus caminos serían como las líneas paralelas que pueden acercarse mucho, pero no se tocan jamás.

Reo apuntaba al tipo de personaje que no suele interesarme porque viene de una familia privilegiada y su backstoy era floja. ¿Por qué debía de apoyar a un chico rico que parece querer jugar futbol sólo por capricho? ¿El primer tesoro que encuentra por sí mismo? Patrañas, nepobaby. Sin embargo, si más bien su historia me tendría que mostrar que el venir de una posición que te da todas las posibilidades para ser el mejor jugador, no da como resultado automático al mejor jugador porque faltan ciertos factores, un “algo” que Reo no tiene, la cosa cambia, es más interesante y me dan ganas de conocer esta historia. Y si al final, la búsqueda de ese “algo” termina siendo ganarle a Nagi, “el prodigio” que lo desechó, el arco se completa y me deja una buena sensación.

Pero esto no pasó y aunque admito que era divertido ver a Reo en su drama de ruptura amorosa y lo animaba en silencio pensando: “date cuenta Reo, lo que debes hacer es deshacerte de ese sentimiento y encontrarte, encuentra tu camino ninja”, la verdad es que poco a poco me desesperaba más su historia y la de Nagi, por lo que cuando este último quedó fuera de la liga Neo Egoísta, un sentimiento de “por fin”, fue lo único que se me vino a la mente.

Mientras los edits de las redes sociales apuntaban a que esto fue un error, que no podía ser, que Nagi debía volver (que volverá, no nos hagamos los dramáticos. Ojalá quedara así, pero pues que es obvio que no lo será), yo sólo podía pensar: “ya callénse, ¿no ven que esto era justo lo que Nagi necesitaba?”

¿Cómo llegué a este punto? ¿Por qué un personaje que era de mis favoritos acabó desesperándome tanto?

Aunque lo intenté, no pude pasar del primer tomo del spin-off. Esto antes hubiera sido como un sueño: toda una historia centrada en uno de mis personajes favoritos. Pero ahora que la tenía, la encontraba tediosa, cursi, sin nada que me hiciera querer seguirla, más que la parte en la que Ego le da el sermón a Nagi sobre que no entiende su ego, pues esto puede mostrar el camino al nuevo Nagi. Pero por parte de Reo, siguía viendo lo mismo: alguien que tiene todo demasiado fácil y sin trabas. En este caso, el Reo de Bluelock es más interesante en su ausencia de historia porque tu imaginación rellena los huecos.

Y, aunque al inicio no lo quisiera admitir, al preguntarme qué había pasado con mi No. 1, mi cerebro me ponía la cara de ese personaje de pelo morado.

Para mí, Nagi era este tipo de genio al que uno siempre envidia en silencio porque tiene todo lo que uno no tiene: físico, destreza, carisma, incluso suerte. Pero que curiosamente no tiene pasión y eso también es importante para ser el No. 1 en algo. Sin embargo, gracias el azar o destino, conoce al que le despierta esta pasión por el futbol (Isagi) que no es quien se supone sería esa persona (Reo). Y al seguir este interés se encuentra desarrollando el potencial que tenía para ser el No. 1, siendo uno de los rivales principales del protagonista. El genio oculto que sigue su propio camino, siempre inalcanzable.

Creo que esta caída de gracia se debió a la disparidad entre lo que esperaba de ambos personajes y lo que terminó ocurriendo en la historia, al menos hasta el último capítulo disponible. Tengo mis temas con otros personajes también, pero en el caso de Nagi me dolió más porque usualmente este tipo de coprotagonistas es de mis favoritos. Y como ya lo quería desde el inicio y he gastado en merchadising de él, ahora me siento algo estafado.

Así deben sentirse las personas que siguen a un idol que después se descubre no era el tipo de persona que se pensaba.

Pero esto me levanta un montón de nuevas dudas.

¿Qué hace que una historia siga siendo interesante o buena, aunque lo que ves o lees no te guste?

Yo quiero al mundo de Harry Potter, pero puedo ver muchas cosas en esa historia que no me gustan. El Harry del libro 1 al 3 lo quiero mucho, pero del 4 al 7, me desespera bastante. Ni hablemos de la autora. Y aun así es “mi Jarrito”.

A Bluelock lo empecé a ver por casualidad y para tener algo de fondo en la tv, pero cuando menos me di cuenta, lo estaba siguiendo en serio, al punto de que cuando terminó la primera temporada del anime, me seguí directo al manga desde el inicio… y el arco de la sub-20… uff, fue una pasada. Recuerdo estarlo leyendo sin poder parar, en medio del transporte, entre las fiestas, absorbido por la historia.

Entonces llegó la parte de la liga Neo Egoísta y se empezó a perder el encanto. No digo que todo en ella sea malo, pero terminé decepcionado. Ni siquiera seguí la historia capítulo a capítulo porque o me desesperaba o me aburría o algo no cuajaba. La parte en la que Nagi no queda seleccionado, lo considero de lo mejor y esto quizá se debe a que el personaje que ahora es Nagi, ya no me convence y por eso más que nunca, deseo que esta salida me ayude a recuperar lo que me gustaba de él, aunque no sea de la forma en la que la imaginé.

Cuando uno piensa: “Mejor luego me echo un resumen” “mejor lo leo ya que esté completo el arco, tal vez lo que me hace falta es leerlo de corrido”, ¿no es acaso que la historia ya perdió su flama?

Tal vez algo le pasó al mangaka.

Esto ya ha causado debates antes, ¿no? En esta época en la que las redes sociales le dan feedback inmediato a los creadores, estos terminan o cediendo a las demandas populares del fandom o siguiendo su visión y recibir el backlash.

Entonces, lo que hasta el momento ha contado de Nagi y ahora invariablemente de Reo, ¿a cuál de estas dos líneas pertenece? ¿Cedió al fandom y volvió el camino de estos dos personajes aburrida y ahora, en un intento por recuperarlos, realizó esta acción? ¿O sigue su visión desde el inicio y sólo yo no estoy conforme? Tal vez estoy demasiado cerca de la historia y sólo viéndola a la distancia, pueda comprender todo esto.

Tal vez soy muy cuadrado en lo que espero recibir de las historias que consumo y de mis personajes favoritos y cuando algo se sale de mis estándares, termino así.

Supongo que no sería la primera vez.

De momento, me siento estafado con Nagi y la imagen que me viene a la mente al pensar por qué, es la cara de Reo.

Lamentablemente.

The First Slam Dunk: Menos spokon, más drama. Primera parte.

29 sábado Jul 2023

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anime, InoueTakehiko, reseña, TheFirstSlamDunk

¿Qué tienen en común la última película de Evangelion y la recién estrenada en México The First Slam Dunk? Además de que ambas tienen una buena parte de su fandom desde hace más de veinte años en esta tierra, considero que, en ambas, los autores, por la primera, Hideaki Anno y por la otra, el gran Takehiko Inoue, toman una de sus obras más icónicas, de las que tienen voz propia con el público, y las eligen para decir algo más. Algo que tal vez muchos de nosotros no esperábamos o no nos imaginábamos que podía decirse con estas obras.

Ahora, más que nunca, creo que hay historias que sólo se pueden contar con la fuerza de la juventud e historias que sólo la perspectiva del tiempo te puede dar.

Al ver Evangelion: 3.0+1.0 Thrice Upon a Time, creo que el consenso general que tuvimos todos es que Hideaki Anno, por fin había ido al psicólogo y había resuelto muchas cosas gracias a ello. Y que en esta última película se reflejaba esto. En el anime de los años noventa, la visión de Anno era la de Shinji, con todo su resentimiento y dudas. Pero ahora, veinte años más tarde, cuando ya tiene la edad de su padre y puede ver las cosas desde la perspectiva de éste, la historia de los personajes se ve y siente de forma distinta. The First Slam Dunk tiene algo de esto, porque Inoue Takehiko Sensei parece que también se siente lejos de Hanamichi Sakuragi, no es alguien con quien se puede conectar ya, mucho menos con Rukawa. Y para traer de vuelta a Slam Dunk, debía contar algo diferente, mostrarnos otra faceta de sí mismo y de Slam Dunk y sintió que sólo con Ryota Miyagi podía logarlo.

Es una historia de ritmo lento, muy japonés. Inoue Takehiko Sensei nos pide enfocarnos en momentos de silencio, en paisajes naturales y de lo cotidiano. Nos pide dejar que el partido de basketball sea un elemento secundario y escuchemos el llanto silencioso de Miyagi y su familia mientras lidian por una pérdida que no saben cómo superar.

The First Slam Dunk no es sobre basketball, sino sobre el duelo.

Este es su fuerte y su debilidad (como spokon, al menos).

Narrativamente hablando, está más cerca de una película como Se Levanta el Viento, de Hayao Miyazaki, o Your Name, de Makoto Shinkai, que de una historia deportiva. Ojo, con esto no estoy diciendo que sea mala película. De hecho, es muy buena. Pero una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

Creo que deja sentimientos encontrados, al menos para mí.

Yo soy fan, tanto del anime como del manga. Puedo ver anime y leer manga de muchos géneros y darle a cada una su lugar. Incluso, me digo a mí mismo que soy bastante objetivo, pero Slam Dunk brilla siempre. Por este motivo, no puedo saber qué se siente ver la película sin contexto, pero sí sé que sin importar lo que diga o piense, tengo expectativas. Y las expectativas son peligrosas. Para gente como yo, que hemos esperado ver el partido de Shohoku contra Sannoh animado desde no sé cuánto, que hemos soñado con ello, le hemos dado voces y animación en nuestros corazones (“Imagínate ver los partidos de las nacionales con la calidad de Kimetsu o de Attack on Titan, sería una pasada”), casi sin importar lo qué nos pongas enfrente con Slam Dunk, nos lo comeremos y diremos que está bueno. Y este caso no es la excepción. Y no creo estar dejándome llevar ni por la nostalgia o por el fanatismo para decir que es así, que es muy buena… pero.

Pero.

Si se está esperando ver que el partido de Shohoku contra Sannoh sea intenso y te tenga al filo del asiento, esta película no es así. Hay momentos, más que nada al final, donde sí hay algo de dinamismo y es hermoso, pero dura sólo unos segundos.

Si se está esperando que Sannoh imponga presencia, mi percepción es que no lo consigue.

Si se está esperando que Sakuragi, Rukawa, Akagi, Mitsui, Kogure o Sawakita, tengan sus momentos de gloria, esta no es esa película. Hay pequeños momentos donde se enfocan en sus historias, pero considero que más que nada, sirven para dar contexto al público nuevo. Como dije anteriormente, esta es la historia del duelo que viven Miyagi y su familia y, como tal, se vive el juego, en su mayoría, desde su punto de vista.

Si estás esperando ver momentos icónicos del manga, hay algunos, sí, pero tampoco esperes ver todos. E incluso me atrevo a decir que hay uno o dos a los que les falta carga emocional. De nuevo, creo que esto es en parte porque la historia se centra en Miyagi, así que, pues lo que no es importante para Ryota, no es importante para la película. Uno de los más importantes y que saca la lagrimita para los fans, sí está. Eso sí, no creo que cause el mismo impacto si no has leído el manga o al menos visto el anime, porque en el transcurso de la película, te das cuenta de que Sakuragi y Rukawa no se llevan bien, pero no la evolución que tuvo su relación para llegar a ese momento culminante durante este partido.

The First Slam Dunk funciona tanto para un público nuevo como para los que conocemos la leyenda, porque no nos cuenta el partido de Shohoku contra Sannoh, sino la historia detrás de Ryota Miyagi y eso es nuevo para todos. Y, especialmente, lo que te muestra como importante del basketball, no es el partido en sí, sino las sensaciones que deja y cómo te conecta con otros.

Tengo un sabor agridulce al salir de la sala de cine. Me gustó mucho y, al mismo tiempo, siento que le faltaron cinco horas para narrar todo lo que debía decirse de este partido. Porque el partido sí me quedó a deber. Porque no me decepcionó, pero faltó algo.

Me siento como Anya Taylor-Joy en la película El Menú, donde todos los comensales comen cosas gourmet y yo sólo quiero una buena hamburguesa.

Hay historias que sólo la perspectiva del tiempo te puede dar. No eres el mismo a los 20 años que a los 53. En japonés, hay una palabra para describir la belleza de lo efímero, aware, me parece que es. Esta película es lo que muestra, el aware. Y eso es hermoso y triste e incompleto, lo cual es aware al mismo tiempo. Esto es lo que saco de todo esto. Elijo ver The First Slam Dunk como una parte que Inoue Takehiko Sensei nos quiso mostrar de sí mismo y de cómo ve la vida ahora.

Creo que la esencia de The First Slam Dunk y lo que nos narra está sintetizado en esta frase que escribió para Illustratios 2:

“Nada ha cambiado desde que era un niño dibujando en la parte trasera de las hojas del periódico, por lo que, si mis dibujos pueden traer felicidad a alguien, eso me hace feliz.

Es mi única motivación”

Tokyo Babylon, de CLAMP

14 lunes Nov 2016

Posted by bluestratos in El mundillo

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clamp, manga, reseña, review, tokyo babylon

fullsizerender

Subaru Sumeragi es el décimo tercer heredero del clan Sumeragi, una antigua familia de onmyouji que se encarga de proteger Japón. Vive solo, aunque su hermana gemela Hokuto está literalmente a un departamento de distancia y ambos frecuentan al veterinario Seishirou Sakurazuka, quien asegura se enamoró de Subaru a primera vista. Juntos se enfrentarán a los espíritus que invaden Tokyo; todo mientras Subaru trata de recordar una vieja promesa.

 

Hace tanto que me sé esta historia de memoria que es raro decir que nunca he leído el manga realmente. Pero la semana pasada no pude contener mi sorpresa al encontrarme con este tomo. Y qué puedo decir, no hay mejor Clamp que el clásico Clamp, con aquellas historias que enamoraron a toda una generación. Para muchos Magic Knight Rayearth fue el inicio de ese romance, pero RG Veda, Tokyo Babylon y X/1999 serían el golpe fulminante para que, por mucho tiempo, ninguna otra historia “shoujo” nos hiciera sentir tanto por sus personajes.

En cuestión de historia, es el Clamp del me enamoré. La historia se expone como una simple serie de exorcistas y presenta a sus personajes rápidamente y con naturalidad, pero acompañado del dibujo, te queda claro que hay mucho más en el fondo de lo que se presenta. Por ejemplo, al inicio Seishirou aparece con traje gris claro bajo su bata blanca de veterinario, de sonrisa amable y si bien se explica que pertenece al clan Sakurazuka, él asegura que no tiene ningún tipo de poder paranormal. Sin embargo, al final del primer capítulo hay un momento donde la mitad de su rostro se ve ensombrecido y su sonrisa no es igual a la que nos presentaron al inicio. Conforme van pasando las páginas, no sólo esta dualidad en Seishirou se precia en su sombra, sino también en los colores que viste. Es sólo un momento, un detalle, pero desde allí la historia demuestra que este personaje es más de lo que aparenta.

Sobre el dibujo debo decir que se nota que es de los primeros trabajos de Clamp, no sólo porque el estilo varía un poco, sino también por el trazo. Predominan los tonos oscuros, quizá porque los casos suelen transcurrir de noche o para imprimirle una sensación extra de misterio, lo cual creo que funciona. Los personajes jóvenes tienen esa belleza ambigua inconfundible, con ojos más grandes y expresivos que los adultos. Mientras que éstos son característicos del cuarteto, altos, delgados, de rostro afilado y ojos alargados; Los hombres con anchos hombros y mujeres voluptuosas. En el mismo tomo se puede observar la evolución del estilo y presentarnos elementos que eventualmente se transformarían en parte de su sello.

Igualmente aplaudo la traducción, la cual fluye muy bien y no detecté ningún error, si bien tuve un pequeño detalle con ella, más por cuestión personal que el que sea un error mismo. Conserva palabras clave en su forma original (por ejemplo, la forma que tiene Subaru para exorcizar) y hay pequeñas aclaraciones cuando son necesarias.

El tomo incluye 3 volúmenes, de los cuales únicamente una de las historias es la que puede sentirse desfasada del paso del tiempo, pues involucra bípers, el año de nacimiento de los personajes y maldiciones a través de una línea telefónica grupal. Por si fuera poco, también mencionan la conocidísima leyenda de que el mundo se acabaría en 1999, lo que para el desarrollo de la historia a futuro ya nos daba pistas sobre X. En fin, todo un viaje a los 90s.

Tiempo atrás una revista (no recuerdo el nombre pero era mexicana) se refirió a Tokyo Babylon como el prólogo de X1999 y no puedo estar más de acuerdo, pues además de desarrollarse en el mismo mundo y narrar la historia de algunos de los personajes más importantes de X, te va adentrando al mundo de este Tokyo tan normal y que al mismo tiempo sucumbe no sólo ante espíritus sino ante sus propios deseos egoístas, los cuales, tal cual la historia de la torre de Babel, no hará otra cosa sino llevarla hacia su propia destrucción.

Tokyo Babylon. Clamp Classic collection.

Editorial: Kamite

Con sobrecubierta y una hoja a color. Incluye poster tamaño doble carta.

422 páginas.

Precio en México: $280.00

Qué estoy haciendo estos días

23 sábado Abr 2016

Posted by bluestratos in El mundillo

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19 days, anime, Digimon Tri, Hinunaka no Ryuusei, manga, opinión, Sailor Moon

Dipper

Actualmente leyendo Hirunaka no Ryuusei de Yamamori Mika, el cual estoy disfrutando. No suelo ser partidario de relaciones profesorxestudiante pero creo que este título ha manejado muy bien dicha relación. El profesor es carismático y entiende bien la situación en la que está y lo que implica, mientras la protagonista explora en este primer amor suyo que no puede esperar lo que su amigos tienen, con todas las frustraciones y conflictos que eso conlleva. El resto de los personajes es divertido, especialmente Yuyuka-chan, quien creo que junto a Mamura son los personajes que más me han gustado. El estilo del dibujo es simple y atractivo, realmente disfruto las poses de los personajes y que la ropa que usan expresa muy bien su personalidad.

19 Days de Old Xian (manhwa). Podría pasarme todo el día viendo el estilo de este autor/autora. Sus ilustraciones me fascinan. El estilo es muy estilizado, con personajes altos y delgados, todos atractivos. También me gusta mucho como compone las escenas y utiliza el color, claro y sin recargar las sombras. En general es muy cómica, con dos amigos de la infancia que se reencuentran después de algunos años. Jian Yi, bastante relajado aunque con un pasado triste y que está completamente interesado románticamente en el otro, Zhan Zheng Xi, el tipo serio, bueno en los deportes y popular entre las chicas, pero al que no le importa nada más que jugar videojuegos y leer manga. La temática es BL y la narración es linear, contando un chiste entre como Jian Ji demuestra su interés y como es rechazado por Xi al final. Sin embargo no se queda sólo en comedia, ya que además de la tensión romántica poco a poco se van construyendo momentos muy buenos entre ambos personajes, lo que al final seguro los llevará a estar en una relación. Otra cosa que noté es que los otros dos personajes que se presentan se parecen a Rukawa y Sakuragi, pero puedo ser sólo yo obsesionado con esta serie.

 

En cuanto a anime, apenas me estoy poniendo al corriente con Haikyuu, lo cual es la razón de que aunque me haya fascinado desde que la vi por primera vez, no la tomara en cuenta dentro de mis favoritos del año. Tengo que verla completa para saber si mantiene lo que me gusta o se derrumba, porque si no puedo terminar como con Oreimo.

Otra de las series que pienso iniciar es One Punch Man, aprovechando que el manga empezará a circular en mayo por estos rumbos. Estoy seguro que me gustará y la única razón de no haberla visto antes fue la falta de tiempo.

La verdadera sorpresa ha sido Sailor Moon Crystal (temporada 3). Y es que no lo veía venir ya que la primera temporada me aburrió a morir y ni siquiera le habría dado otra oportunidad sino es porque duh, Haruka y Michiru, cuya interacción ha sido de mis favoritas en todo el anime. En una noche de depresión vi el primer episodio y… me gustó. La he seguido viendo y… wow, parece que en verdad han sabido aprender de sus errores. Porque la primera temporada (no he visto la segunda pero seguro está igual) en verdad fue mala. Quise creer en ella por todo eso del aniversario de la serie y que sería una versión más “seria”, fiel al manga y no presentaría exceso de relleno (ya no estoy para series con más de 26 episodios), pero el resultado fue desastroso: música horrible, animación de la patada, con interacciones acartonadas, sin fluidez, no te crees nada, las transformaciones en 3D. Y esto, al menos en lo que va de la temporada 3, es lo que han mejorado. La música por fin parece acompañar la serie y no una excusa para vender discos a costa de Sailor Moon. Especialmente me ha gustado el ending, que si bien podría parecer muy dramático y con aire de shoujo a lo Lady Oscar, creo que les queda a Haruka y Michiru. Además que eso es justamente lo que le aplaudo al ending, no es sobre la princesa de la Luna y el príncipe de la Tierra. El opening es sobre las Sailor Scouts y el ending es sobre estas dos nuevas Sailor Scouts. Asimismo la interacción entre las chicas por fin se siente real, al fin siento que son amigas de verdad (aunque quizá es así porque no terminé la primera parte y al iniciar esta tercera mi cerebro ha rellenado los huecos con la versión de los 90’s). Vamos, que hasta Mamoru no me ha sacado de quicio (aunque puede ser la depresión hablando).

Digimon Adventure Tri. Esta sí que ha sido una buena adaptación y no puedo esperar para los nuevos episodios. Han sabido recontar la historia y dejar buenas preguntas para ser respondidas en el futuro. Espero hablar con más profundidad de Digimon después, así que sólo comentaré que pese a mis bajas expectativas supieron callarme. Tiene todo lo que amo de Digimon Adventure y expande y/o actualiza los elementos correctos para estos tiempos. También  diré que en verdad me dolió lo de Kouji Wada porque algo que siempre me ha gustado de Digimon es su música y este señor tenía una voz que realmente iluminaba mi día. Los openings y endings de distintas temporadas de Digimon están y estarán por siempre en mi reproductor de música (y en mi mente, claro).

 

Como actualmente veo las series de temporada hasta que finalizan, no hay mucho más que agregar, salvo que entre los títulos que empezaré están: Bungo Stray Dogs, Joker Game, Tanaka-kun wa Itsumo Kedaruge y Gundam Unicorn Re:0096.

Cuando debes decirles adiós a tus VHS de anime

20 miércoles Abr 2016

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nostalgia, reflexión

vhs_final

Empecé a grabar anime a mis once años más o menos. Como lo supondrán aquellos que hayan leído más posts de este blog, todo comenzó con Slam Dunk. O al menos así lo recuerdo. Después de que mis caricaturas de la tarde empezaron a tener cambios de horario sin previo aviso, mi preocupación por no volver a ver a mis personajes preferidos inundó mi mente hasta que tomé la videocasetera y comencé a darle al botón de REC. Escaflowne, Dragon Ball Z: los guerreros del futuro, los ovas de Magic Knight Rayearth, Slam Dunk, los pocos episodios de Detective Conan…

Grabar por las tardes no era un gran problema, pero después tuve que despertarme a las 6 de la mañana para poder grabar Slam Dunk por los sábados. Estar muy al pendiente del canal porque de repente te ponían algo como te lo quitaban. Usar la técnica de Tigre caído Saotome para suplicarle a mi primo que grabara algunas cosas por mí cuando yo no podía hacerlo por tener innecesaria vida social. Aún recuerdo como mi prioridad de tener comida durante el receso fue reemplazada por tener más cintas para grabar y la felicidad de descubrir la diferencia entre grabar en EP contra SP, porque podía tener más episodios por cinta (y aunque el SP era de mejor calidad, tampoco la sentía muy distinta de EP). Aprender el timing para quitar los comerciales. Con Gundam Wing sufrí al darme cuenta que Cartoon Network censuraba la serie por las tardes y tuve que asegurarme de grabar la versión noctuna, a veces obligando a mis tíos a recortar nuestras noches sociales porque yo debía estar a tiempo para grabar.

No todos mis VHS fueron grabaciones caseras, algunos los compré. En una época donde la industria del anime a nivel internacional no era lo que es hoy, incluso en la clandestinidad se debía gastar algo más de lo que un padre estaba dispuesto a darle a su hijo de “domingo” (especialmente si dicho padre está en contra del hobby del niño/a). Algún día contaré como la señora de las estampitas cambió mi forma de gastar dinero, de momento, sólo diré que esta señora también llevaba VHS de series de las que yo sólo había leído en Domo y además eran caros para no ser material original. Hoy puedes encontrar en el mercado la serie completa de tal o cual título a 50 pesos. En aquel entonces 3 episodios te costaban mucho más. Nunca olvidaré la primera vez que vi Evangelion en una de esas cintas.

Esa es la cosa con la nostalgia, tus recuerdos se funden con las cosas que posees, con aquel libro o aquella serie o esa bicicleta azul que al inicio odiabas o la casa en la que solías vivir o la escuela a la que solías asistir. De repente todo esto deja de ser un objeto y se convierte en algo único y casi mágico para cada uno. Por eso es tan difícil deshacernos de aquellos objetos.

Lo cierto es que no puedes llevarte todas las cosas que hay en tu habitación cuando te mudas. Y en algún momento algo que usas  debe reemplazar lo que no has tocado en más de un año. Tuve que guardar mis VHS en una caja y esa caja paso de un lado a otro. Cuando el DVD finalmente reemplazó a las viejas videocaseteras ya ni siquiera era necesario guardarlos, pero lo hice. Incluso me propuse pasar todas mis grabaciones a DVD, lo que sólo quedó en palabras.
Un día el lugar donde había quedado mi caja se inundó. El tiempo pasó y cuando por fin volví a ver todas mis cintas, estaban rotas, polvosas y oxidadas. No había mucho que salvar y no había necesidad de hacerlo. Aquel futuro que temí en mi niñez nunca ocurrió. Gracias al internet aún puedo ver aquellas series que pasé horas grabando. Hay otras que no, pero estoy trabajando en ello. A veces, al ver algún episodio en estos nuevos formatos pienso: “aquí estaba el anuncio” o “yo grabé eso mejor” y siento una punzada. Nunca olvidaré todas las experiencias que pasé grabando y viendo aquellas series que me hicieron tan feliz. Mis primeras experiencias del anime fuera de lo que se ofrecía en televisión, el sobrenombre que tengo dentro de mi familia, también están relacionadas con esas cintas. No se puede evitar sentir que dejar algo que representa tanto para nosotros es como cuando alguien muere. Y quizá sea una exageración o quizá no los sea, pero de cualquier forma los recuerdos viven por siempre y hay cosas y personas de las que hay que despedirse.

Cada uno de nosotros es una máquina del tiempo. Nosotros estamos en el centro del universo. No en el sentido en el que era concebido mitológicamente, sino en algo más einstaniano, tal como lo expone Dennis Overbye en un artículo para el New York Times. Esta vez, sólo quise mostrar un fragmento de lo que veo en esta máquina del tiempo que es mi cerebro. De vez en cuando me viene a la mente que todo esto de jugar con nuestras viejas consolas y videojuegos, usar bicicletas o cámaras viejas, retomar la máquina de escribir o guardar unos viejos VHS es parte de nuestro deseo de viajar en el tiempo, aferrarnos a nuestros recuerdos, y por eso terminamos pensando que lo anterior siempre es mejor, más orgánico o más artesanal, de lo que tenemos hoy. Sé que no puede reducirse sólo a eso, pero a veces pienso así. Tratamos de imaginar el futuro pero terminamos remontándonos al pasado. Quizá es porque es el único lugar al que podemos mirar. Se puede imaginar el futuro pero lo más cercano que tenemos a la certeza está en el pasado. Por eso la nostalgia es inevitable, especialmente cuando debes decirles adiós a tus viejos VHS de anime.

Citas y fragmentos de Confesiones de una máscara, de Yukio Mishima III

09 lunes Feb 2015

Posted by bluestratos in Libros

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citas, libros, Yukio Mishima

 Fuera lo que fuere, supe de manera intuitiva, y con toda certeza, que Omi se había dado cuenta de cómo le miré en aquel instante que había sentido la palpitante fuerza que se transmitió como un relampagueo entre las yemas de nuestros dedos, y que adivinó mi secreto, adivinó que estaba enamorado de él, sí, de él y sólo de él y de nadie más en el mundo.

 

     … Pero en ese caso, lo único que sentí fue la recia e intensa sensación del contacto con el brazo de Omi. Era una sensación que parecía pasar de su brazo al mío, y que, después de entrar en mí, se difundía hasta llenar mi cuerpo. Me di cuenta de que deseaba caminar de aquel modo con Omi hasta el fin del mundo.

 

     -¿La persona que toca el piano promete llegar a ser un buen artista? A veces, el sonido es un poco desafinado, ¿verdad?

-Es mi hermana. La profesora acaba de irse, y mi hermana repasa la lección.

Dejamos de hablar y escuchamos atentamente. Como Kusano tenía que incorporarse a la escuela militar de un momento a otro, era muy probable que no sólo fuera el sonido del piano en la estancia contigua lo que sonara en sus oídos, sino también cierta clase de belleza familiar, cotidiana, algo torpe e irritante que pronto tendría que abandonar. En el tono de los sonidos del piano había una expresión de intimidad, como en los dulces que confecciona un aficionado con la vista fija en el libro de cocina, por lo que no pude resistir la tentación de preguntar:

-¿Qué edad tiene tu hermana?

Kusano repuso:

-Diecisiete años. Es la que viene inmediatamente detrás de mí.

Cuanto más escuchaba, más cuenta me daba de que se trataba del sonido de un piano tocado por una muchacha de diecisiete años, rebosante de sueños, inconsciente aún de su propia belleza, que todavía conserva rastros de la infancia en las puntas de los dedos. En mi fuero interno rogué que jamás dejara de tocar el piano.

Y mi ruego fue atendido. Hoy, cinco años después, dentro de mi corazón, aquel piano sigue sonando.

 

Mishima, Yukio. ([1979]1985). Confesiones de una máscara. México. Editorial Planeta. 220 pp.

Lo mejor de mi 2014

31 sábado Ene 2015

Posted by bluestratos in El mundillo

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anime, libros, Lo mejor de 2014, música, series

KoS_00

Anime

Knights of Sidonia. Evangelion meets Gundam meets Shingeki no kyojin. No hay otra forma en que pueda describirla. Es entretenida y tiene conceptos interesantes. Está en  Netflix. No puedo pedir más para pasar un buen rato.

Mushishi. Como he comentado antes, me encanta como se entrelazan el mundo mushi y el humano, mientras Ginko se muestra como un naturalista. Cada historia es hermosa y habla de los deseos, cualidades y defectos humanos, pero quizá lo más importante es que nos muestra que «El universo no está obligado a estar en perfecta armonía con la ambición humana», como dijo Carl Sagan alguna vez.

Gekkan Shoujo Nozaki-kun. Bastante divertida. Un tipo de parodia de las típicas parejas de anime shoujo que hay.

Shingeki no Kyojin OVAs. Mi favorito hasta la fecha sigue siendo el de Ilse no tenchou, porque Hanji es genial en todos los aspectos, pero cada uno tiene lo suyo. Básicamente han ayudado a que la fiebre de SnK no se esfume, y está tratando de mostrar otros aspectos de los personajes secundarios, supongo que para que, en el momento de la verdad, se pueda sentir todo el cúmulo de emociones que se espera de una muerte, traición, etcétera, de nuestros personajes preferidos.

Tonari no Seki-kun. Quizá lo que más me gusta de Tonori no Seki-kun es que me expone, una vez más, como el anime puede sacar toda una serie sobre algo tan común y casi falto de interés como lo es perder el tiempo entre clases. También me recordó algunas de las cosas que yo mismo hacía en esos ratos y si bien no contaba con todo el equipo de Seki-kun, ciertamente no le faltaba drama. Y la familia Robot era de lo mejor.

 

Música

Blue – Nell

Hikari –Hatano Wataru. ED de Hamatora.

200% –  AKMU

Dimond Dust – Hatano Wataru. Tema de Himori Kei en Photograph Journey.

Transparent answer – IA.  Mekakucity days

 

Series

The Americans. Estoy casi seguro que hace unos años esta serie no hubiera podido ser realizada y es que te pone a irle a “los malos”, los rojos, los socialistas, durante la conocida La guerra fría. Al inicio estaba dividido entre si me sentía inclinado a irle a la pareja protagónica o al FBI, y esa tensión se mantiene casi hasta el final de la serie, cuando, después de como resultaron las cosas, no pude hacer más que irme por Philip y Elizabeth. Otra cosa que me gustó es como se muestra la paranoia de estos dos grupos en el poder. A veces las cosas parecen surrealistas y sin embargo, por algún motivo no parecen menos posibles que otras cosas que han ocurrido en realidad.

Orphan Black. Una historia que da mucho de qué hablar. Es magnífica, destacando el papel que realiza Tatiana Maslany, porque logra diferenciar a cada uno de sus personajes tan bien, que incluso si hiciera a uno de sus clones imitando a otro de sus clones, notarías la diferencia.

Los expedientes secretos X. Gracias a mi desafortunada operación pasé el suficiente tiempo en cama como para por fin echarme todas las temporadas de Los expedientes X, y el resultado fue… interesante. Por un lado, porque pude ver como la serie pasó de ser una cosa a otra completamente distinta. Los puntos de vista de Scully y Mulder entre cómo encontrar la verdad y su relación me parecía sumamente especial y creo que no hubo momento en que me resultara pesada, aburrida o inverosímil. Sin embargo al final me decepcionó un poco y siento que aquellos episodios casi autoconclusivos de misterio, han pasado mejor la prueba del tiempo que todo la trama del fenómeno ovni.

The Fall. Gillian Anderson de nuevo, pero esta vez  enfrentándose ante un asesino en serie y casi toda la academia policial donde trabaja, por el simple hecho de ser una mujer con agallas. Algo bastante interesante que noté es que el público tendía a perdonar al asesino por como lucía.

Game of Thrones (4ta temporada). Quizá esta vez pude disfrutar más GoT porque pude seguirla a la par que era estrenada, por lo que el hype estaba en su punto máximo. Esta temporada pasó algo que muchos esperábamos y como siempre, murieron personajes que no me habría gustado que murieran. Danny también ha empezado a colmar mi paciencia y no sé si seguiré de su lado de aquí en adelante.

 

Animación occidental

Over the garden wall. Este año terminé por irme más del lado de la animación occidental, y es que en gran parte necesitaba alejarme un poco del anime y probar cosas diferentes. Algo que me resultara refrescante. Over the garden Wall fue la culminación de lo que la animación occidental me presentó este año, con una historia maravillosa, que, tal como Gravity Falls, no te pide apagar el cerebro. La música es genial, con ese toque divertido en unas y oscuro en otras (el tema de The Beast… y el opening, y… wow). Por otra parte, la gama de colores que emplea no pudo ser mejor gancho para atraparme; todo es otoñal, terroso, oscuro, y eso le permite mantener un toque vintage al mismo tiempo que ser actual. Los personajes logran crecer a lo largo de los 10 episodios, terminando por dar cierre a la historia de una manera perfecta, e incluso cuando hay momentos en que piensas que puede volverse aburrida, al final le dan una vuelta a la historia que te quedas con ganas de mirar el siguiente episodio porque ¡demonios, no puede acabar así!

Gravity Falls. Una serie de Disney channel cuyo concepto me parecía interesante, pese a mi poca fe en el canal, y resulto serlo. MUCHO. Agradezco profundamente que no sea de esas series en las que tienes que apagar el cerebro (necesariamente). El trío protagónico y su relación se siente muy auténtica. En cuanto a los secundarios, si bien hay algunos que parecen un poco débiles, en la segunda temporada mejoran bastante. La serie es muy divertida y juega con elementos que no recuerdo que hayan sido tomados tan bien.

Bojack Horseman. Qué puedo decir de Bojack, es un personaje de lo más trágico y eso lo hace entrañable. Los últimos capítulos de la serie son geniales, en especial aquel en que Bojack se da el viaje de su vida y termina viendo otra versión de sí mismo.

Rick and Morty. Bastante graciosa y surrealista. Sé que no soy el único que ve a Rick y Morti como el Doc y Marti de otro mundo.

TMNT. Esta nueva versión de las Tortugas Ninja es genial. Al inicio creí que no me gustaría, pero vaya que me hizo cambiar de parecer. Conjunta lo mejor de las versiones pasadas, tanto en trama como humor. Además de que esta vez las tortugas actúan como verdaderos adolescentes y son fácilmente distinguibles entre sí. Claro que si me voy por el OP, sigo prefiriendo el de los 90’s.

 

Libros

Durante el 2014 no hubo muchos libros que me fascinaran. Casi a la mitad de cada lectura, el libro ya me había aburrido, o de repente lo dejaba y no recordaba su existencia sino hasta meses después. Debido a eso la lista de libros nuevos que leí es relativamente corta, decidiéndome mejor a releer aquellos que conozco y que sabía me harían estar interesado hasta el final.

 

Kokoro, de Natsume Soseki. El único que en verdad logró que me mordiera las uñas por la ansiedad causada. Lo retomaré nuevamente porque hay mucho qué decir sobre él. De momento, basta con asegurar que es una magnífica historia sobre el alma humana.

Eleanor&Park, de Rainbow Rowell. Me da un poco de vergüenza admitir que me gustó esta historia, pero qué se le va a hacer si fue así. Y es que es cursi. Cursi. Y encantador a su manera. Me gustó que tomara ciertos temas un poco más en serio de lo que otras novelas juveniles hacen, pero quizá por ello mismo me decepcionó que su autora no lo llevara más lejos. Sin embargo, ante todo el tema central quizá era simplemente como el primer amor es y no es para siempre al mismo tiempo.

El lobo estepario, de Hermann Hesse. Este no es el mejor libro para leer durante el tiempo de convalecencia en un hospital, pero de que es bueno, lo es.

El pulgar del panda, de Stephen Jay Gould. ¡Éste es un libro de divulgación! Lo que hace Gould al escribir es lo que espero poder hacer en un futuro. Me fascina como lograba mezclar  todo tipo de temas sobre cultura popular con algo científico y este libro es gran evidencia de eso. Por ejemplo, algo tan pop como Mickey Mouse y a partir de eso dar toda una lección sobre neotenia y cuidado parental.

1984, de George Orwell. Especialmente en tiempos de elecciones y con lo que está viviendo este país, siento que es necesario leer y releer este libro. La Guerra es la Paz. La Libertad es la esclavitud. La ignorancia es la fuerza.

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